Hasta un espejo fragmentado reflejar la dicha y el amor de una mirada.
Vahiné Vanille Nyxkru
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from Malaysia
seen from Germany
seen from Saudi Arabia
seen from Saudi Arabia

seen from Saudi Arabia

seen from Saudi Arabia
seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States
seen from China
seen from Germany
seen from T1
seen from United States
Hasta un espejo fragmentado reflejar la dicha y el amor de una mirada.
Vahiné Vanille Nyxkru
-Él, es siempre el camino de vuelta a casa en medio de la oscuridad.
Vahine Vanille Nyxkru
Mirando desde afuera las penosas ruinas y cimientos desnudos de aquella extraña casa muggle perdida en aquel frondoso bosque por alguna razón, recordé la primera vez que las viera dos veranos antes. Suspiré por ese dulce recuerdo de un final de vacaciones tranquilas, acampando, y ese rescate improvisado y descarado a Ava en su propia casa. Me mordí el carrillo interiormente y después el labio despacio, al fin y al cabo no todo, desde luego era recuerdos que desease borrar aquellos días. Tenia recuerdos realmente felices que siempre traían unas ganas especiales de abrazar a personas que siempre tenía en mi mente, como Ava y recuerdos de personas que ahora formaban parte de mi vida y jamás lo hubiera dicho, como Astra, Charly o mi propia mujer. Mi hermosa Red.
Ahora no era del todo igual y los vestigios que antaño debieron dibujar un lugar hermoso comenzaba a cobrar visión de algo nuevamente. Un hogar, o al menos un proyecto de hogar. Todavía quedaba un enorme trabajo por delante, y no lograba entender como la destrozada fachada había aguantado el peso de aquellas ruinas en muchos puntos de la casa, quizás había sido eso lo que me atrajo en un primer momento como para no lograr olvidar el lugar, saber regresar y desear hacerlo. Aquel lugar, era un acierto en mi vida, y el regalo que siempre había deseado para mi hermana, y aquel orgullo merecía este trabajo.
-¡Tu! Cara tonto ¿Pretendes dar órdenes, diseñar y que te hagamos todo el trabajo jodido? Mueve el culo Nyxkru.- De Nyxkru a Nyxkru. ¿Sutileza, indecisión, falta de carácter? Demasiada confianza era lo que se respiraba aquí. Esa era la voz de Fenris sacándome del ensimismamientos para reclamar movimiento. Ni el trabajo ni la magia se harían solo. Quizás también le apetecía joder estando Onyx allí ¿Pensaba que no me había fijado en cómo se miraban los dos? La mirada que le dirigí lo decía todo para después lazarle un chorro de agua con la varita para callarlo.
Siempre, habría zonas de aquel paraíso oculto, que algo me diría que no tocásemos. La casa siempre sería un misterio, enterrada entre vegetación y con restos anteriores a lo que parecía la propia casa, como si antes de ella hubiera habido otra, o algo más. Siempre dimos por hecho de que la propiedad debió ser de algún herrante muggle, pero...¿Quien podía confirmarlo? Mire las últimas pertenencias rescatadas de entre escombros, y algunas otras, salvadas de las habitaciones mejor conservadas. El hombre leía mucho, desde luego, o bueno, quizás fuese una mujer. Mis manos jugueteaban con los libros recluyéndolos a un viejo baúl de madera, pasando uno a uno la mano por su tapa, para quitar la fina capa de polvo que habían vuelto a coger donde los habíamos dejado en un principio.
Nuestra casa, la casa Nyxkrudottir; Hija de Nyxkru. De Vahiné, como siempre, siempre, fue en realidad.
¿Que más podía pedir ahora? Claro que podía pedir más, tenia a Vahiné conmigo y las pistas comenzaban a llevarnos por buen camino. Este camino sería mucho más duro para mi familia que el de levantar unas ruinas y crear algo. No era como crear un hogar, como hacer de constructor, como trabajar no solo con magia o las manos, ni siquiera era solo como ser un vikingo. Esta vez el trabajo envolvía magia e historia antigua, un poder que no conocíamos y una bruja tan poderosa que ni siquiera sabíamos cómo devolver a su tumba. Me reí amargamente, cuando el libro en mi manos cayó, sobre uno de mis descalzos pies, jodiendome. Todo aquello sin contar el hecho de que había involucrado a nuestra familia y amigos en esto y que incluso nuestro clan buscaba a mi hermana, para nada bueno como dictaban las leyes de los clanes, las leyes antiguas. Era algo que no podía olvidar aunque sabía que mis padres trabajarían en ello, yo tenía que hacerlo por mi lado, más y mejor porque siempre estaría para ella ante todos.
Recorrí el espacio vacío, casi diáfano a falta de lo que pronto sería una cálida y dispar decoración conociendo a todos, y me asomé a las ventanas abiertas de aquel desván usado como trastero de todos aquellas pertenencias ajenas y pude ver las tiendas de campaña mágicas usadas hasta ahora, la hoguera, bártulos por todas partes y risas. Iba a costarnos mucho sacar de Vahiné nuevamente aquellas carcajadas gráciles y dulces que siempre poseyó, ese ojuelo tan puro en su mejilla, pero valía la pena; Ivar, Fenris, Enya, Onyx. Todos allí hacían que cada día la esperanza viviera en su mirada, combatiendo con el miedo y el dolor.
Poco a poco aquel lugar formaba parte de mi. En ocasiones, aún no me sentía yo misma y sabía que mi hermano y mis primos tampoco lo hacían; sus miradas de impotencia, frustración, dolor, nostalgia, extrañeza, lastima, la que más odiaba de todas, me lo hacían saber aunque ellos no quisieran que yo lo viera, hacen que todavía todo sea confuso, y tan difícil que la mayor parte del tiempo lo único que deseo, es desaparecer. Sé, que ella continúa dentro de mi y son miles los recuerdos que transcurren como un rayo repentinos haciendo que mis rodillas se doblen, que llore, que rabie, que el pánico ataque cada cm de mí ser durante las noches y sin embargo, aunque se que sigo presa de algún modo por todo, es este lugar ya es parte de mi.
Después de el periodo más confuso, no sé cuanto a transcurrido pero no dejo de asombrarme con la burbuja que mi familia a creado por mi. Viajo, como si no estuviera en una jaula dorada como un ruiseñor que no tiene fuerza ni de piar, como para tan siquiera cantar, descubriendo con sorpresa rincones aquí que parecen ajenos a la maldad que hay en mi. No puedo desaparecer, no soy valiente para acabar con esto y liberarlos a todos de una cruzada que no es la suya, de saldar cada crimen y la sangre derramada por mis manos o en mi nombre, de pagar con mi sangre la de los muertos para que Velkan pueda volver a casa, no puedo morir aunque lo desee y solo me queda dormir cuanto los sueños me den, y Velkan, resista a mi lado velando un descanso, siempre, incompleto. Y aún así, los momentos que no es así, los momentos que logro volver a ser yo, mi espíritu curioso y ansioso de saber, de conocer, de estudiarlo todo, su esencia, mi entorno, ha ido descubriendo en el último rincón de esta casa y devorando mil libros en este idioma que me hace conocer un poco donde estoy, o me despista aún más. Poco a poco conozco el checo, el lugar tiene algunos en inglés, un diccionario y esto, es algo que me mantiene distraída. El desván es espacioso, suficiente como para llevar a cabo el sueño de mi infancia, tener mi propio estudio, lleno de cachivaches y artilugios, con mis diarios, mis cuadernos de estudios, con mi ilusión; ser varitologa, crear. ¿Como la mente humana puede tener tanta magia para seguir manteniendo ilusiones? En mi manos el libro menos interesante llama mi interés. Kniha jmen; el libro de los nombres. Tal vez, quien vivió aquí deseaba dejar huella en alguien que llegara a ver este mundo. Ser padres, como los míos lo deseando un día, desafiando incluso a la misma magia.
Quizás, no fuera tan buena idea, quizás debía seguir siendo egoísta y mirar una vez más solo por ella, y no por la seguridad de él. Mi mirada viaja por sus mechones ondulados y unas mejillas pálidas, sin su habitual rubor.
-Hermana, no puedes quedarte en la cama tenemos que...tienes que volver a las actividades. Vahiné, ahora más que nunca no tienes derecho u opción para rendirte aunque él no esté, ese bebé va a nacer y tú vas a ser madre.- Tenia que ser duro, duro con ella por que no me iba a dar por vencido, no lo había hecho nunca y ahora que iba a ser tío, mucho menos. Pasara lo que pasara, siempre. -Hermanita, pase lo que pase, siempre estaré yo.- Es una promesa de por vida. Apreté su mano y tiré de ella dispuesto a sacarla de entre esas sábanas. Una parte de mí llevaba tiempo conociendo aquella realidad, pero ahora que Gideon Sonneillon faltaba en nuestras vidas y el día a día había cambiado tanto en tan poco tiempo volviendo mil pasos atrás, debía ser totalmente sincero conmigo mismo aunque no pudiera expresárselo a ella abiertamente. No había vuelto a ver a Vahiné tan feliz como cuando él estaba aquí, e incluso puedo admitir que aunque el día que conocí que Vahiné estaba embarazada y otro problema se nos sumaba, como si fueran pocos con esa puta maldición, le hubiera sacado la varita y sacado de allí a punta de maldiciones de haberlo tenido delante. Pero viéndola así, todas esas ideas se hacen borrosas y difuminan formando un gran nada en mi cabeza. Puede que sea culpa mía. Fue mi idea indirectamente lo que ha ocurrido, pero ninguno éramos entonces, conscientes de la criatura que hoy llevaba mi hermana en su vientre y Vahiné le arrebató cada recuerdo de los momentos que pasaron juntos desde el primero en el que se conocieron hasta el momento que se despidió, haciéndome jurar que no lo buscaré, que será un secreto, que si algún día me cruzo con el único que puede cambiar su vida... jamás le hablaré de su existencia y eso me está rompiendo. Mi segundo juramento increbrantable, uno que vuelve a atarme por amar así a mi melliza y no me deja devolverle la sonrisa o darle una oportunidad...
***
Aun puedo sentir sus manos en mi cintura, su pulgar haciendo un lento y suave circulo por encima de una prenda que su tacto atraviesa estremeciéndome hasta hoy, mientras el calor de sus labios se mezcla húmedo con los míos y mi varita le arrebata todo con un pequeño susurro que no espera, un susurro que acaricia sus labios contra su propio aliento. <<Obliviate>> Su mirada de reproche, seguida de la más perdida y confusa que me deja vacía una vez más, y... <<Desmaius>>
No dejó de pensar en ello, con una mano inconscientemente, siempre, en mi apenas abultado vientre y la otra llena de tierra cavando de rodillas sobre la hierba del jardín. Lo que tuve que hacer y la fuerza que tuve que sacar de ni siquiera sé, donde para hacerle eso, siempre será incluso mayor a la que me veo cada día obligada a tener para que Hela no tome de nuevo el control de mi. <<No hay marcha atrás, esta hecho y así debía ser y permanecer.>> Me lo repito una y otra vez. Yo le metí en todo aquello, yo sabía que él estaba dispuesto ha ir donde no le concernía y arriesgar de nuevo su vida... Y Velkan tenía razón, no podíamos dejarle. Yo misma debía sacarle. Por su bien.
Miro a mi hermano y puedo saber perfectamente, que termino forjando un vínculo con él. Se arrepiente pero no dice nada, en su lugar a traído demasiados planteles de violetas para hacer que yo haga algo, que no me rinda. Le miro y cada recuerdo de días en este lugar, con Gideon formando parte de este pequeño clan se apelmaza como las cristalinas lagrimas en mis ojos, luchando por no emerger.
-Eres un estúpido Velkan Nyxkru, no sabes contar. Vamos a tardar horas.- Mi tono intenta normalizar un reclamo real de lo más hondo de mi, porque aunque él lo haga con toda su mejor intención, yo no quiero nada, no quiero pensar, no puedo no extrañarlo y el solo necesita mirarme, y lo sé, para saber que mi reclamo va en serio aunque me sonría cabrón como siempre, como si nada, ignorando mi queja y mi humor.
-Me gustan las violetas.- Una simple frase concisa y directa como siempre y baja la mirada, tirándome tierra a la cara mientras su sonrisa se borra perdiéndose en el mismo.
Caras nuevas , que no cambian nada. Rhian, aunque su relación sigue tensa con Velkan, ha traído tres hermanas bajo juramento, del clan Inca; Ilii, Loria y Sach’a. No han logrado nada.
Las posibilidades y opciones, lejos de aumentar se esfuman entre nuestros dedos y nos quedamos sin ideas o libros que ayuden de algo,para mi maldita maldición. Los meses continúan avanzando y las pesadillas regresan. Sueño con el nacimiento de una bebé de cabellos negros como el carbón y piel rosita como la de un unicornio bebé, tan perfecta y hermosa que duele, sueño cada noche que Hela se la lleva, que no es mi bebé, que como yo nace maldita y nunca fue mía, y cada noche es lo mismo. Duele y aterra tanto que incluso dormir, mi única salida, ya no funciona, y es otra maldición en vida.
Pero no soy la única a la que cada vez le está afectando más toda la presión. Siento la culpabilidad de no poder conocer a mi cuñada Red y mi pequeño sobrino, de no ser normal y estarle rompiendo la vida a mi propio hermano también, quitándole tiempo y felicidad con su familia.
Como buen hombre, y además Slytherin, Velkan finge y miente a la perfección, oculta mejor que ninguno de mis primos y en el fondo es un tonto realmente, que siempre termina delatándose cuando esta así como si no supiera cuanto le conozco yo. Desde la misma ventana siempre puedo observa como busca esa paz que le falta, bajo el mismo manzano, él, tumbado entre las violetas que meses meses atrás plantamos.
***
Los días se alargan y las cartas son pocas. Las que recibo, y la que quisiera mandar. No tenemos avances y Vahiné está agotada en su estado, no descansa, y yo no sé cómo sacarla de esto como la prometí.
Después de meses sin contestar las cartas de Rhian, dio conmigo a través de Fenris y aunque quiera matarle, le agradezco que intercediera. Que ciego estuve supongo, jamas pude ver lo que sentía ella por mí y yo siempre la vi como a una prima...Ni ella, ni yo hemos vuelto a ser los mismos desde que comencé a cagarla, y sus sentimientos salieron a la luz cuando yo comencé con Red, pero nunca podré verla como otra cosa más que como familia. Las discusiones hacen que siempre vaya a extrañar a mi mejor amiga de la infancia en ella, como extraño a otras tantas personas, incluido en ocasiones, traicionado por mi propio subconsciente, a Vihren y sus gilipolleces. Pero sobre todo la extraño a ella entre todas las personas a las que necesito hablar. Me tumbo cada tarde bajo este árbol, hasta tranquilizar mi respiración cuando todo va mal, cuando Vahiné llora, cuando los pensamientos me arrinconan y es este mi escondite, el que más me acerca a su esencia, a su perfume, a mis primeros meses en la escuela, a la persona que más deje que se acercara, adentrase y me conociera.
Corro, pero no avanzó. Aceleró cada vez más, lo intento con mis piernas entumecidas, con todas mis fuerzas y doy zancadas que baten cualquiera de mis records descalza, por las orillas de kategatt. La ronca voz de Gideon destroza mi alma en un grito agónico que se pierde en una fría bruma que llena de escarcha el suelo. No sé, si mi erizada piel siente el frío o es por el dolor en su voz, y mi propio dolor al sentir que jamas lo alcanzo y entonces... despierto agitada, boca arriba en mi cama, con la frente perlada en un frío sudor que me hiela el cuerpo como la bruma de mis pesadillas.
-Gideon.- Susurró desorientada, hasta que al mirar a mi derecha le veo sentado en una mecedora. Velkan, porque Gideon no puede regresar. Velando mi efímero descanso una vez más, agotado el mismo y con el gesto sin fuerza como el mío después de otra infructuosa prueba con magia arriesgada incluso para nuestros conocimientos.
Ha tenido un mal día, y lo sé. Lleva varios de esos a sus espaldas, haciendo como que no me doy cuenta. Quitándole importancia y evadiendo cada pregunta con su travieso humor de niño grande. Inquebrantable, como un juramento, como sus sonrisas traviesas aún cansado, pero yo necesito ayudarlo tanto como él a mi, como mi hermano hace conmigo.
Nunca, jamás, podré decir que esta maldición trajo nada bueno a mi vida. Sin embargo, he llegado aprender y sacar beneficio de algunos de sus conocimientos e infinito poder, de sus dones. La legeremancia. Y si eso ayuda a mi hermano, la relación de dos mellizos contempla la pequeña trampa y las enormes trampas de este contrato de por vida.
Con sigilo, alargó el brazo para tomar su propia varita, pero en el último momento la apartó lentamente recordando que para esto no lo necesito. La mía, su gemela, solo me la deja tener en las manos bajo supervisión, y es comprensible con la cicatriz que su enfrentamiento con Hela le dejó meses atrás y cargó en mi conciencia... Ni siquiera yo puedo fiarme de mi misma y aunque no debería de hacerlo, lo hago una vez más. Para entrar en su mente, para este poder no necesito ninguna varita ya. Tan solo una palabra no pronunciada en mis labios, silenciosa, y como si él soñara, navego por un pasado lleno de saltos y desorden pudiendo escuchar hasta la aceleración de su corazón. Alerta, reconozco el tambor de su pulso a mi alrededor envolviéndome y aunque mi hermano no es oclumante y no puede expulsarme en seguida se despierta por mi intrusión sobresaltado como en una pesadilla o un mal viaje en traslador.
-¿Que diablos haces?- Busca su varita, por si la he tomado, por si no soy yo y enseguida lo miro como solo él puede entender. Y el silencio nos envuelve en una conversación sin palabras. -¿Vahiné? Sabes que no quiero que hagas eso...
Niego seria. -Lo siento, pero tú estás para mi y yo, estoy para ti.- Y una vez más irrumpo en ese valiente y hermoso pero tozudo cerebro lleno de recuerdos felices y de tragedias vividas hasta acceder al momento, al recuerdo que siento que ha estado rondándole durante días. Puedo sentir la cara de enojo, confusión y hermetismo de mi hermano, como intenta resistirse a que vea eso. He vivido siempre con él, le conozco demasiado bien, con o sin magias he llegado a sus secretos y este quiere alejarlo de mí por algún motivo. Mi poder araña insistente, hasta que se rinde a penas en la lucha y borroso escucho un llanto suave en un bosque, una cesta llena de setas y hierbas a los pies de mi hermano y comienzo a ver. Una chica demasiado bonita, de ojos claros y puros que destella sentimientos sinceros. No es Red, no es mi cuñada e intento no juzgar a mi hermano porque si la esconde de mi es que es importante para él... La recuerdo, recuerdo sus ojos azules en una fotografía en su cuaderno de notas y pociones y sigo indagando. La chica llora en su pecho, lo golpea con fuerza, se agarra a su camisa y notó la desespera Ivo. En su energía y la calma en Velkan que la abraza...Un colgante femenino, que identificó también, aún lo lleva. Una mirada furtiva entre risas, música y alcohol en una casa ajena. Un embarcadero, la chica se ríe, es feliz cuando juega con él, está tranquila y Velkan está igual, desconecta. Puedo sonreír viendo eso. Huyó al entrar en un recuerdo íntimo y palabras que una hermana no debería escuchar. La caricia de unos dedos entrelazados inconscientes, confianzas y secretos entre ellos, él la cuenta la verdad, demasiadas verdades y me rompo. Por un momento siento que mi hermano logrará sacarme de ahí pero ni lo intenta, como yo sé deja llevar por ese río escondido. Nunca le contó de ella a Vihren, puedo verlo. Escapadas, corren, se pierden, tienen cómplices y juegan a algo arriesgado, ella no es tampoco libre, ambos tienen deberes en su vida, puedo sentir esa adrenalina que los mueve a ambos, una aventura. Ama su pelo castaño, enredar sus dedos entre sus mechones ondulados y las pequeñas pecas que se reflejan con el sol sobre su naricilla, acariciar sus piernas, sus brazos y mirar sus labios...Una violeta colocada con dulzura tras su oreja. Violetas, como las que se ha tomado la molestia de plantar para mi. Les han pillado varías veces, ella era valiente y le llevaba a incumplir las normas como si él no fuera un amante del reto. Accedo hasta los recuerdos menos intensos, hasta las caras de quienes estaban enterados, sus nombres desconocidos para mi. La voz de mi hermano, sincera siempre, palabras puras e intensas sin decir lo que siente aunque yo lo estoy viendo. Hasta el más ciego que conociera a este hombre lo habría visto. <<Yo nunca>> <<Déjale, Juls>> Julieta, ese es su nombre. Le recorre la memoria, fugaz, deprisa, como adrenalina, con dolor. Como un eco que llena la lejanía de su mente. La bruma y la oscuridad lo hacen más confuso todo, y ahora si vuelvo a sentir como Velkan intenta levantarse de la mecedora, resistirse de nuevo y puedo ver periódicos con noticias de una masacre atroz, El recuerdo de mi hermano rompiendo una sala entera de estudio, solo. Solo. Solo. Solo en el embarcadero. Irá, lágrimas que esconde. Frustración. Un entierro, los errores de la rabia en el comportamiento y acciones de escape de mi hermano, y comprendo que ella murió y porque Velkan quiso ocultármelo. El fuerte Velkan no está preparado para perder, no nació para este dolor, no es todo fuerza como aparenta. Y todo se repitió...
Por primera vez salgo agitada y agotada desde que aprendí a manejar el poder adquiero de mi opresora, de mi maldición y siento lo mismo que mi hermano que frente a mi cierra los ojos tras una mirada de dolor y reproche.
-Te estabas enamorando de ella y ella iba a...- Selevanta y su furia se refleja en una mirada fulminante que nunca me había dirigido, pero sé que no es él culpable, es su dolor el que me mira.
-No lo digas Vahiné. No quiero pensar en esto y mucho menos hablarlo, no te concierne, es privado.
-¿Privado? Todo lo que te concierne a ti, me concierne a mi y no quieres pensar en ello, pero lo estás dando vueltas desde hace días. ¿Crees que no me he dado cuenta? ¿Crees que use la legeremancia por gusto? Estoy preocupada!
-No quiero hablar de ello, tú no lo entiendes.- Por un momento su mirada, baja a mi vientre de seis meses y llego a pensar que la preocupación por que haya usado tanta fuerza para entrar en su mente le preocupa, pero es algo más que le remueve por dentro. -No debía ocurrir.- Hace una pausa y se muerde el labio conteniéndose mientras cierra lo puños y tiro de él conmigo a la cama, sé que se está rompiendo. -Vahiné, ella nunca debió morir. Tenía 16 años, tenía que vivir una vida larga, mil cosas por delante. Nunca podrá vivir esto, experimentar lo mismo que nosotros. Ni conmigo, ni sin mí y su alma era buena y fuerte.- Y entonces, sé a que se refiere, y porque mi embarazo a arrastrado a su mente el dolor que veo en él cada vez que toca mi vientre. -No merecía eso, nunca.
-Solo, ve a verla hermano.- Acarició su cara y aprieto su mano en mi pequeño puño y finalmente deja libres lágrimas, cautivas desde tanto como yo misma.
El miedo arrastró mi huida, arrastró el terror, la necesidad de desaparecer, la sensación de que no podría con ello, que no estaba preparada para ser madre, que hubiera sido mejor no dejar que los meses pasaran, parar la vida dentro de mi...
Hoy esos pensamientos quedan atrás mientras regreso, aunque los remordimientos y tan siquiera haberlo pensado, sean una marca en mí para siempre. Nunca hubiera podido perdonarme perder la única parte de él que tengo en mi, esa parte de los dos que ha nacido de mi. Rosita, como la soñé. Mi niña, pese aún estar aterrada, débil y necesitando a mi hermano para apoyarme en él. Su pelo es negro como el de Gideon y sus ojitos del color los de su tío, como los de mi familia aunque veo en ello también a su papá. Es una alegría, una emoción que se mezcla con mi estado físico y emocional y no me siento capaz en la soledad de la cueva en la que me escondí de todos como animaba, tan bien que ninguno pensó rastrearme como animal para encontrarme...
Se lo que viene ahora, la preocupación de todos, de Velkan, y después, cuando todo pase, su furia y enfado por mi comportamiento y imprudencia.
Regreso a la que es mi casa con harapientas prendas y pelo de una verdadera salvaje y un bebé con días de nacido envuelto en mantas, sin magia, sin nada más.
-¿Vahiné?- Corre hacia mi, desprovisto de algo con lo que defenderse, sin importarle nada más, con el temor reflejado en su mirada, y es por mi culpa. -¿Donde has estado, por Odín? No te encontrábamos y terminé temiendo lo peor, pudiste morir...- Y es cuando repara en ese pequeño vulto que hace un ruidito contra mi pecho, que agotada le tiendo intentando sonreír al ver como cambia su cara.
-Eres tío, Velkan.- Su mirada se ilumina mientras la abriga bien, protegiéndola,del frescor mañanero de comienzos de primavera y yo me tambaleo demasiado cansada hasta que él me aferra contra él en un abrazo como los que solo él me regala, apoyándome en su fuerte brazo para no caer. Estaba segura de ello, pero ver a mi hija en sus brazos, solo me ratifica lo que ya sé. Velkan Björn Nyxkru es un gran padre.
-No he decidido que voy hacer contigo, no sé que voy hacer.- Y siempre será un gran hermano. Sus palabras son de regaño, resignación, pero siento su emoción y alivio mientras me mira.
-Su nombre es Violka, como las violetas que plantaste por nosotras.- Llevaba tiendo dando vueltas aquello, recordando ese libro en checo de los nombres que descansa en el desván como testigo de este lugar, de nuestras vidas, como si hubiera estado esperando algo y ahora lo sé. Una vez más hago a ese fuerte y corpulento hombre que inunde sus ojos. Bien sabe que no solo me refiero a la niña y a mi, si no a esa muchacha por la que sintió tanto, y a las flores favoritas de ella. -Y eres su padrino, no tendrá madrina. Vas a tener que esforzarte el doble, hermano.
-Te quiero pequeña, no vuelvas ha hacernos esto.- Un susurro opacado en mi oído, en medio de un abrazo por un bebé que llora y los pájaros de ese bosque se llaman felicidad a pesar del miedo, se llaman lealtad. -De verdad que no sabría que hacer si algo te ocurriera a ti, Vahiné.
Ey!
Supongo que, se dice hola.
Bueno primero te voy a confesar a ti, que no tengo mucha práctica en estas cosas Onyx. Yo soy un perfecto rastreador, cumplo en caza como buen vikingo, y sobresalgo desde niño en trampas. Esas trampas en las que tu caes aveces, pero... ¿Mandar cartas por lechuza? Ese es otro temita muy distinto y más cuando son aveces despedidas.
No podía quedarme en la casa del bosque del este, con vosotros, sabiendo que llegaría este momento, que finalmente no regresarías a casa y te irías a tu verdadero hogar. Creo que me va costar encontrar una compañera como tú con la que entrenar y la cual termine enseñándome tantas cosas y valiosas lecciones, en medio de mis propias clases para enseñarla. Te has convertido en una increíble bruja en tan poco tiempo y aún así parece una vida cerca tuyo. Destacas con todos en magias que ninguna bruja seguramente de ese colegio al que vas a ir sabrá si quiera que existe aún. Yo sé que estás preparada de sobra, y me siento orgulloso de haber formado parte de todo eso pero vas hacer falta aquí, porque no solo eres una bruja y una amiga, eres una vikinga más entre nosotros y, para mi.
Me iba a costar el hellheim despedirme en persona y sé , que íbamos a terminar enojados y yo más frustrado. Maldíceme lo que quieras, podré con ello. Los dioses saben que no es la primera vez que lo hagas mi pequeña liebre. Te voy a extrañar, pero siempre estaré en contacto.
Sé que soy un soso.
El lobo.
-La vida nos cambia a todos.
Velkan B.
Wicca G. Nyxkru
La pureza y la historia son tu don.
“ We were always children of death. ”
Velkan & Vahiné