Con ustedes el objeto más preciado de los preciados, la santísima cama!
Por ahí andará, sucumbiéndose en los pasadizos más recónditos de la materialidad del sueño. Del soñante que se anima a morir por un ratito o por algunas horas, al entregarse a la libertad de dejar de ser en la aparente realidad, para crear los ambientes más inconmensurables que sugiere su inconsciente.
He aquí tu meritorio homenaje estimada cama. Que te encuentre beata en mis sueños será la pragmática realidad.










