De la serie: " La Catástrofe del Orden" nace Ternerito y la traición de la serpiente

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De la serie: " La Catástrofe del Orden" nace Ternerito y la traición de la serpiente
La catástrofe del orden
Con ustedes el objeto más preciado de los preciados, la santísima cama!
Por ahí andará, sucumbiéndose en los pasadizos más recónditos de la materialidad del sueño. Del soñante que se anima a morir por un ratito o por algunas horas, al entregarse a la libertad de dejar de ser en la aparente realidad, para crear los ambientes más inconmensurables que sugiere su inconsciente.
He aquí tu meritorio homenaje estimada cama. Que te encuentre beata en mis sueños será la pragmática realidad.
Cuando la piel se cuarta insaciablemente por la sequía inminente que padece, por falta de luz, de gas, de agua u oxígeno; se convierte en el sinónimo más claro de que el cuerpo es la entidad más inteligente que conozco. Dogmatizando y subrayando mi máxima creencia y religión, que asegura: más razón hay en el cuerpo que en los pensamientos más sabios.
Por ahí anda el sabio pensando en pensamientos, englobando su existencia a una esfera que circunfiere solamente su cráneo. Dejando su cuerpo seco sin -Bagóvit “A” classic-.
La sagrada crema, objeto por excelencia, que engrandece el cuerpo festejando su vitalidad por las piernas, por el rostro y por todos sus recovecos. Llenando los canales de estrías en mágicas olas de mar, que regocijan la membrana que recubre y separa nuestro ser del no ser. De lo otro, del espacio quizás, o de aquella extraña materia que no sé cómo les gusta llamarla.
Honrad y venerad a este objeto que nos acaricia !
Este es un objeto, se llama mata moscas
Es el gran aliviador de nuestros sentidos, el infalible sobre el mantel de cuerina floreada, el que hiere el aire por su material semiflexible y por el movimiento preciso de sus manipulantes.
He aquí su merecido tributo,
Te glorificamos querido mata moscas, por tu reverente misión en la vida humana, la apocalíptica acción: matar. Si, así de crudo se presenta nuestro celestial objeto. Pero los excéntricos humanos nos sentimos muy orgullosos al dominarlo, nos provee de una “habilidad única” que es sinónimo de dote divino, que alivia toda molestia, zumbido y destello de vida.
Así somos los despiadados ser humano con nuestros colegas seres vivos. ¡Festejad por los siglos de los siglos la invención y virtud de este objeto, que nos otorga el poder de la existencia a nuestro piacere!
Estos son dos objetos, distintos pero inseparables para ser preferidos.
"Más elevado que el amor al prójimo es el amor al lejano y al venidero; más elevado que el amor a los hombres es el amor a las cosas..."
Este es un objeto
Pela papa, que además pela todo lo que no es papa. Para quienes padecen insuficiencias para pelar con cuchillos, este objeto se convierte en un simplificador de sus vidas.
Gloria a ti Señor Pela Papas.
Este es un objeto, y es uno de los elegidos.
Se llama “Pinzilla de depilar” y su existencia se expande a dos per cápita femenina.
Por ser ésta la vedet del verano ha ganado con exuberante justicia ser la primera en aparecer.
La cuestión es que este mini ser inconmensurable con su constante caridad nos aúpa uno o dos puntos en el termómetro de nuestra felicidad. Y por esto os rendimos homenaje: Gloria a ti reina de los canutos insaciables e insacables. Gloria a ti Srita. Pinzilla, por los siglos de los siglos amen.
Siempre estuve tan enamorada de las cosas...
Siempre estuve tan enamorada de las cosas… que tengo temor de convertirme en cosofóbica. El mundo es tan cososo que de suceder esto, yo, ya no tendría lugar en este planeta.
Pero es tan satisfactorio amar a las cosas.
¿Por qué cosofóbica? se preguntará usted. De la misma manera en la que su teoría relaciona horizontal y dependientemente el amor con la estupidez. Yo declaro que el amor, es más bien, inseparable de la fobia.
Los antónimos, los opuestos, el equilibrio. Cuan delicado tema. Pero estamos todos de acuerdo en que tanto el piso es tan piso como techo y que el techo es tan techo como piso. Que un brazo es tan brazo como pierna y que una pierna es tan pierna como brazo. Que la izquierda es tan izquierda como derecha y que la derecha es tan derecha como la izquierda. Y así con el resto del universo. No existe nada sin su opuesto, no existe nada tan desequilibrado. Ni siquiera la locura.
Lo maravilloso de amar a las cosas es que siempre me siento correspondida. Ellas tan dispuestas a solucionarme la vida, su interfaz, su eficacia, su personalidad, tan calladitas, tan entendedoras, tan obedientes. Todos deberíamos ser cosas.
Y ahora entiendo que no desinteresadamente llamaba “cosa” a mis amiguitas. Desde mi infancia que traigo conceptos claros. Será que soy tan inteligente?
(Todo esta -tan- cosificado. Tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tanto! ¿Cuánto?). Si existiese un paréntesis mayor que el anterior, aclararía que “tan” es la vedet de la composición como usted se habrá dado cuenta. Al parecer ésta, del mismo modo que las vedet aparece repetida y escandalosamente, sin cesar. Se auto convoca, como esas palabras que no quieren ser excluidas. Ya que así se siente por el hecho de que expresa abundancia. En tiempos de tanta escases, de tanto vacio, de tanto des-entendimiento, des-esperanza, des-precio, des-amor.
Momento de la sinceridad. ¿Quién no se ha enamorado de un pantalón al que renuncio desecharlo o regalarlo a pesar de no poder usarlo más, por su talle, por su vejez, por su gastadez?
¿Quién no ha sufrido al cambiar un auto, al mudarse de casa? Los humanos nos encariñamos más, naturalmente, con lo material que con lo humano.
Wow que posmodernos que somos estarán pensando. Pero debo decirles que no es para tanto. Que en realidad, este fenómeno ocurre porque las cosas guardan, alberguen, acobijan mejor que nadie, mejor que cualquier humano, historias, recuerdos, secretos, son confidentes, son amigas o enemigas, enseguida las asociamos a la felicidad o a la tristeza. Al amor, al odio.
Muchas veces el amor se reprime o se guarda en algún lugar… y queda ahí entre las medias o entre los cubiertos o entre las monedas, en los cajones.
Como toda cosa que se guarda en cajones puede permanecer allí mucho tiempo, quizás años, y no nos acordamos que está depositado allí, como no lo vemos, lo desconocemos, lo ignoramos. Creo que mi amor a los seres humanos se encuentra en ese lugar. Guardado en las cajoneras.
Lo que pasa es que las cosas honran tanto su especie. Y los seres humanos se encargan de desilusionarse, decepcionarse, desencantarse todo el tiempo, son tan, tan, tan, tan, tan, tan. Son tanto, que no se que son.
Este dibujo fue la conclusión a cerca de una charla sobre la locura. Sus perturbadas interlocutoras expusieron sus diversas hipótesis.
La definición oficial de dicha palabra: Privación del juicio o del uso de la razón. Acción inconsiderada o gran desacierto. Acción que, por su carácter anómalo, causa sorpresa. Exaltación del ánimo o de los ánimos, producida por algún afecto u otro incentivo.
Un día tuve una experiencia esclarecedora. Vivencié la locura, no en carne propia, sino en una muy cercana, no cercana afectivamente sino físicamente:
Fui a un quiosco, le pedí un chupetín rojo, de esos que están envueltos al revés; me dijo que no tenía y que tenía plantillas a medida. Vuelvo a insistir “pero esos chupetines rojos con…”, me interrumpe con un “no” y continúa “lo único que tengo para ofrecerte es plantillas a medida”. Ese fue el día en el que comprendí el concepto de locura.
El cascarón mas bello del universo
Dicen que en América es absurdo inventar un país e inventaron un planeta
Aquél planeta cuya cáscara es por excelsitud la más gruesa y sublimemente bella, con una capa de ozono de doble revoqué y varias mano de pintura, estratósfera y esferoidosfera de durlock, revestidos con empapelados guarnecidos de La India y exóticas piedras preciosas extraídas de los más hondos ríos amazónicos.
La misma construida absolutamente por el hombre a lo largo y a lo ancho de su historia. Con puño, espalda y lágrima, también con un pico y una pala. Todo este sacrificio está elaborado a modo de ofrenda por el hombre respondiendo a su primera concepción del mundo basada en la belleza extrínseca.
Además ha sido a través de los siglos la razón de la existencia de Tutilandia, institución pública y mundial, sin fines de lucro con el eterno compromiso y convicción de mantener al planeta como el más bello.
Resulta que un día la cáscara más bella del universo no se quebró, sino que ya nadie quiso vivir allí. La belleza aburre. El incontenido también: nivalores, niFernet, nimorales, niprincipios, nipolicías, nisabiduría, niinseguridad, nisentimientos, niperiodistas, niignorancia, niestado, nicobardía, niestudiantes, nimiedo, nitecnología, niciudades, niprofesionales, niprofesiones, nidiccionario, niclases nisociales, nicultura, niorden, nimiseria, niflores, nivalentía, nipobreza, nimotonetas, nigobernantes, nigrandeza, nicelulares, niciudadanos, nisistema, nidelincuentes, nifelicidad, sencillamente no tenía nada, no eran nada.
Todo lo generable, lo posible de existir, lo nacible tenía un único destino: el cascarón más bello del universo. Sus habitantes realizaron un pequeño hoyuelo en un extremo y se arrojaron en caída libre al limbo universótico, esperando caer sentados en otra civilización planéctica poco patética, en donde se descrea de Dios pero para demostrarle al Dios no existente que los hombres mortales son capaces de concebir un mundo. Tal fue la primera intrusión del mundo fantástico en el mundo real.
*Algunas ideas extraídas de Ficciones, Jorge Luis Borges.
Una casita reflexiva...
El calor le derritió la bombacha y lo que había debajo...
Le tengo miedo a la venganza, ella podría ser Olga.
No la dejé vivir
No la dejé vivir, quedó a medio pintar...
Iba a llamarse Olga, iba a ser chabacana pero bien intencionada, de gusto recargado y adornado. Con debilidad por las papas fritas, los panchos y los churros acompañados por un vaso de Scheweppes con dos hielos.
Viviría en una ciudad turística del mar, le encantaría hacer amistades con los visitantes, saber sobre sus tías, sus hijos y sus abuelas. Les pediría el facebook, el teléfono o el msn. Tendría miedo de quedarse sola en el invierno, estación en la que sufriría de depresión. Hacia el verano su humor viraría el sol, el polen de las flores y la gente la haría sentir cortejada y anfitriona.
En su casa perdurarían las cortinas de tiras plásticas de colores, los manteles floreados de cuerina, los platos en las paredes y el centro de mesa de frutas artificiales.
Le hubiera encantado ser tenista, dentista o artista, finalmente terminaría siendo maquinista. Comería chicle y haría globos mientras trabaja. Al finalizar su jornada debería certificar su asistencia. Para ello probaría el bolígrafo marcando dos perfectos puntos y una línea ondulada en la hoja, luego firmaría con el pulso apretado, dejando grabada la hoja de atrás y como este sería su propósito daría vuelta la hoja para corroborar su objetivo, al verlo sonreiría.
Pero hay algo que Olga tiene y tendría escondido, un secreto que puede y podría verse reflejado en sus ojos, una sensación hedionda que la atormenta, acongoja y angustia que le punza el pecho y que invade su existencia: Siente el rencor atragantado por haber quedado pálida, desentrazada, inacabada.
Clunch clunch es el ruido de los cachetes, clunch clunch es el movimiento de los pasos que se concibe en los cachetes.
Esa fue la crónica del señor lentes rayo laser ropa-ultratraspasable; de quien ingenuamente pensaste “saca la reposera a la vereda para tomar un poco de aire”.
Aquel anciano de la cuadra al que nunca le viste los ojos por su aparente afición hacia las notas del diario, en realidad estaba encubriendo sus ultra lentes con los que vivió los años más felices de su vida, para solo configurar una sórdida y menesterosa hipótesis sobre su espionaje: La del clunch clunch.
Testimonio sobre la lluvia de chancletas
La lluvia de chancletas me tiene cansado, no paro de recibirlas en mi nariz y de sentir la forma cruel en la que hieren el aire cerca de mis orejas. La ciudad se ha convertido en un ruidal de sonidos de fustas y de bocinazos tocados por conductores furiosos, ya que los calzados no paran de obstruirles la vista y ocasionar desastres de tránsito.
Ni siquiera llueven en pares las desgraciadas como para darles alguna utilidad, ni ha llegado a mis manos ningún número 48 que me beneficie…
Sólo traen dificultad esas chancletas malditas tan difíciles de barrer de mi vereda, las escobas no dan a basto y los tachos de basura rebalsan. Luego de la lluvia intensa, cuando sale el sol, las chancletas se derriten quedando como enormes chicles pegoteando las suelas de los zapatos y embadurnando los pisos de la gente, provocando la muerte de millones de insectos que quedan atrapados en la espesidad de la materia.
Que poderoso misterio, que intriga infernal, que fenómeno climatológico insólito!
¿El libertinaje está sentando bien? ¿La estratósfera nos está castigando? ¿Nos estarán devolviendo lo que emanamos? ¿El universo será de chancletas? ¿Serán las chancletas las nuevas estrellas? Los truenos me atormentan! Me hacen vibrar el pecho y el alma… y ese sonido particular que tienen los truenos de las chancletas me licuan la sangre, llevan mi corazón a la taquicardia a la arritmia y a las disritmia cardíaca.
Un mes más tarde y luego de la muerte del testigo, el misterio de las chancletas fue descubierto:
Parece ser que el desliz de las carmelitas descalzas y sus romances con el padre Juan provocaron enormes accidentes de tránsito y la muerte a chancletazos de civiles, insectos y palomas. Las sores quisieron una vida mejor y tiraron la chancleta, el síntoma fue contagioso e inquietó a tres billones de señoras reprimidas, las que ayer estuvieron tapadas y que hoy se destaparon.