Te siento y presiento, me observas desde lejos queriendome a tu lado, deseando que mis manos tomen tu rostro, me acerque poco a poco a él y respirar el mismo aire, compartiendo un espacio infinito y a la vez tan corto, tan corto como para robarnos besos y disfrutar de sutiles caricias. Me admiras, te atraigo como el colibrí a las flores, como la luna a la tierra, como lluvia a una tarde de verano, como tú corazón al mío... Me ves y ya no deseas nada más, solo colarte en mis brazos y darle vida al amor. Leregi Renga












