Corrí hasta poder esconderme de los ojos curiosos, aquellos que gritaban al verme y lanzaban piedras culpándome de los problemas del pueblo. De esos que cargaban a mis brazos todas las responsabilidades sin siquiera dejarme defenderme, sin permitirme alzar la voz y decir que era inocente. Corrí escondiéndome en el bosque y buscando un lugar donde pudiese dejar de oír las maldiciones a mi nombre.
La gente dice que cuando uno se acostumbra al dolor deja de doler, quizás por el hecho de que yo no soy gente normal, duele aún cuando han pasado ya algunos meses. Quizás debería marcharme, no hay nada para mí en este lugar. Nada que me ancle o me haga sentir bien, apenas alcanzo a robar lo suficiente para vivir hasta el otro día. Hasta la otra semana.
Lloriqueando por la herida en mi derecha me dejé caer bajo la sombra de un árbol, y mirando las hojas caer, me dormí. Llorar hasta no recordar nada era una simple rutina más.
「Ahora estarás bien, te cuidaré yo.」
La voz de un niño me despertó y asustado me golpeé contra el duro tronco del árbol ahogando un gemido. Buscando protegerme mostré los colmillos, quizás ese niño era como todos los demás y quería jugar a lastimarme. Quizás había encontrado curioso mi aspecto y se divertía pensando todas las formas en las cuales podría torturarme. Crispando mis garras me percaté que mi derecha ahora estaba vendada y que el niño peliazul me miraba divertido, parece que no me tiene miedo.
¿Quién le tendría miedo a una pequeña cría de tigre? Aún no era lo suficientemente grande como para provocar pavor como mis pares y mis mandíbulas aún buscaban formarse por completo. Lleno de impotencia quise poder gritarle que yo iba a ser un día fuerte. Lleno de frustración mis pequeños rugidos buscaron atemorizarlo...pero él solamente me sonrió y me alcanzó un platillo con comida.
「Jamás podrías lastimar a alguien que se preocupa por ti, ¿no es verdad?」
Odié a ese niño, lo odié mucho. Estoy seguro que nunca me había molestado tanto un humano...pero era la primera vez que alguien me hablaba como si fuese un igual...y yo solamente no pude evitar desear que él no se marchase de mi lado jamás.










