Hay un poeta que entre oleadas de cansancio e insomnes noches intenta el prólogo de una poesía.
A lo lejos una suave música invita calladamente al descanso.
Y hay unos cuerpos que se estrechan en sábanas remotas mientras que un beso, fantasma de sí mismo, se rinde solitario a la noche dando por finalizado el poema, con solo dos palabras…
Te amo















