Todos sueñan con un final feliz, con un príncipe azul que te lleve al baile, con uno que te de el beso del verdadero amor, con sentirte amada cada instante de tu vida. Mi sueño se hizo realidad, pero con la misma facilidad que vino, se fue. Dejándome con un vacío lleno de soledad y tristeza. Y lo peor de todo es que cada día, cada mañana… lo veo caminar, sonreírme, saludarme y dirigirse hasta la escuela, lo acompaño a veces; compartimos clase de Biología y matemáticas, aunque se le de fatal los números, por lo que soy su tutora los viernes por la tarde. Sus padres me adoran, por lo que todos los sábados ceno en su casa. Su película favorita es Harry Potter, asique es una tradición que una vez al mes hagamos maratón en mi casa, créanme estoy cansada de ver películas de Harry Potter. Es alérgico a las fresas, pero le encantan, sufre cuando ve un gatito desamparado por que le fascinan los animales, su sueño es fundar una casa hogar para animales, lo se por que el me lo dijo en esas tantas noches de desvelo en las que no hacíamos mas que hablar y comer nutella y muchos muchos malvaviscos. Tiene la peor memoria que pueda haber, por eso yo funciono como su agenda personal, recordándole llevar los libros adecuados o que no olvide compromisos de la escuela extracurriculares. Sacrifico la tarde de los miércoles y los jueves para verlo practicar futbol, es todo un experto, juega como delantero y cuando hace gol imagino que me los dedica a mi, así como una vez lo hizo; luego lo espero con una botella de agua con gas de su marca favorita y regresamos ambos a casa. A veces despierto por los golpes de mi ventana, allí esta el, con una gran sonrisa, si, somos vecinos, nuestras ventanas están frente a frente y además de verlo todas las mañanas lo veo en las noches y tardes. Lo observo cuidadosamente detrás de las cortinas tratando de que no me vea, siempre observo lo mismo pero no me canso: como quita su camisa con facilidad y se tira en su cama, esa cama que tanto conozco y que tanto hecho de menos, luego toma una hoja y un lápiz y empieza a garabatear dibujos al azar se cualquier cosa que haya visto; ¿no se los había dicho?, es un pintor nato, cuando toma un lápiz pareciese como si ese cobrara vida propia y se moviera sin su permiso. Después, en la noche, mira debajo de su cama y busca lo de siempre: un álbum lleno de fotos familiares, empieza a mirarlas y como siempre, frunce el seño cuando encuentra espacios vacíos en algunas partes del álbum. El sabe que falta algo, el sabe que falta alguien. Entonces yo, como una masoquista que soy, saco las fotos faltantes, las cuales guardo como un tesoro debajo de mi almohada y las empiezo a mirar: El y yo en un parque, el y yo en un restaurante mexicano, el y yo en la feria, el y yo… el y yo. Cierro mis ojos, como todos los días, e imagino que todo sigue igual que en las fotos, éramos felices y no había barreras, pero luego llego a la realidad y recuerdo que hace dos años y treinta y siete días perdió la memoria. Poco a poco recordó a todos: su familia, amigos. pero olvido recordar alguien, a la persona que amo, con la que quería casarse y formar una familia, aquella chica que desde que llego a los 7 años con dos coletas a la puerta de su casa, con una canasta llenas de galletas y una nota que decía “La familia Green le da la bienvenida”. Olvido a su vecina, a su amiga… a su novia… me olvido a mi.