¿Soy yo? ¿O soy otrx?
Otro suelo. Otra cultura. Otras historias. Otros encuentros.
Otro idioma. Otra expresión. Otras rarezas. Otros gestos.
Otro compartir. Otra sorpresa. Otras certezas. Otros dolores.
Otro ceño. Otra cicatriz. Otras sonrisas. Otros ojos.
¿Quién soy? ¿Soy yo? ¿O soy otrx?
Soy. Somos. Somos un rompecabezas. Cada unx de nosotrxs. Compuestxs de lo que fuimos, y lo que hacemos. De lo que caminamos, y lo que transpiramos. De lo que nos ató, y lo que nos liberó. De lo que será.
Somos todo lo que nos marcó, en el alma y en la piel. El corte en la pera cuando jugaba mis primxs en la plaza. Las lágrimas que rodean mi cara con el ritmo de aquella canción. La cicatriz que caracteriza mi brazo, producto de las aventuras que sucedían en el jardín. El miedo a la oscuridad cuando estoy solx. Las manos agrietadas por el paso de los años, símbolo de todo lo vivido. Los álbumes de fotos que traen una pelota de emociones al pecho, sumadas a la nostalgia que nos llevó a buscar esos recuerdos. Una mancha de nacimiento, con la historia del antojo de mamá. Las historias de lxs abuelxs que ya empezás a extrañar. De todos lados un poco. Lo soñado, lo vivido y lo recordado. Un ciclo infinito, que parece atarnos a transitar lo mismo una y otra vez. Sin embargo, siempre hay algo que nos desconcierta, porque hay infinitos más grandes que otros, que llegan, de forma inesperada, para que sigamos preguntándonos: ¿Quiénes somos?














