Ambientación
Nos encontramos en el año 10 d.C (después del Cataclismo). La Madre Tierra reclamó lo que por derecho le pertenecía, y provocó que desastres se desatasen a lo largo y ancho de sus territorios. Arrasando con todo por igual, entre huracanes, tornados, erupciones volcánicas y constantes emisiones de gases tóxicos, los sobrevivientes de estos hechos no tuvieron más remedio que hallar refugio en los edificios que quedaban medianamente intactos.
Sin embargo, tras el cataclismo, cientos de criaturas de procedencia desconocida surgieron de entre las grietas en el suelo, provocando un mayor temor entre los que quedaban con vida, orillándolos a huir en dirección a las costas creyendo que en esa zona encontrarían paz.
Doscientos años después de los desastres, aunque parecía existir tranquilidad en los alrededores, ciertamente el peligro no ha bajado. Sin embargo, hubo un rayo de esperanza cuando un grupo de personas consiguió dar con una pequeña villa, y una comisaría abandonada con armas y munición suficiente para defenderse por unas cuantas semanas.
Poco a poco ese grupo de personas comenzó a construir una pequeña valla alrededor de la villa, y con ello se dio inicio al resurgimiento. Con el paso del tiempo, más grupos fueron llegando al lugar, se sentía como un hogar, como aquellos tiempos en los que se podía caminar tranquilamente por las calles sin peligro a ser atacado por alguna bestia desconocida.
Prosperaron, crecieron.
Las adversidades y el instinto de supervivencia fueron clave para que esa pequeña villa creciera a pasos agigantados con el paso de los años. Las vallas cambiaron por muros enormes, las pequeñas casas reemplazadas por edificios, y pronto los autos vlvieron a ser un medio de transporte.
La tecnología no estuvo a la mano, pero el conocimiento se mantenía, y los supervivientes pudieron salir adelante.
Trescientos años después de que se encontrase esa villa aún llegan personas de todas partes buscando refugio, una nueva oportunidad de vivir lejos de los peligros que no han hecho más que crecer, adaptarse, proliferar.
Pero Lychnis no es lo que parece.
Dejó de serlo hace muchos años.














