Hace mucho tiempo dos pacientes encerradas en un pabellón psiquiátrico casi olvidado mantenían conversaciones cada noche, cuando el brillo de la luna se colaba por sus pequeñas ventanas cada una se acurrucaba cerca de la pared de donde provenía esa dulce voz que las salvaba de sus propios demonios. -Bonnie?- susurro una de las voces. Pocos segundos después otra con un registro más agudo contestó desde la siguiente habitación -Dime Marci- -Hoy he recibido visita de mi padre- comentó su interlocutora. -Me alegro- después de mucho tiempo una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro estaba feliz por su amiga. Bonnibel no recordaba la última vez que había recibido visitas, ni tampoco si aún conservaba familia o amigos, en un suspiro echó un vistazo a la pequeña ventana que iluminaba su cuarto y un pequeño recuerdo del pasado golpeó su mente. Una mano fría apretaba la suya pero aun así volvió a sentir el calor que le transmitió ese simple gesto. -Ha decidido que será la última vez que vendrá, no tengo remedio- agregó la melódica voz al otro lado de la pared donde recostaba su espalda. -Bien, solo queda demostrarle que. no es así, que te puedes recuperar y salir de este infierno- respondió decidida la de registro soprano. Ante tal respuesta solo sonrió, hace varios años que estaba encerrada claro que no tantos como los años que llevaba Bonnibel pero aun así no quería salir, no quería "recuperarse" si es que en verdad hay cura para su mal. -¿Porque siempre dices que es un infierno?- pregunto finalmente aclarando su voz de contraalto. -Simple mi querida Marceline, el hecho de privarnos de siquiera ver con quien estamos hablando, convierte hasta esta simple conversación en una pequeña tortura- contesta secamente Bonnibel. Su interlocutora entristece, ella aun recordaba como era hablar con su pequeña Bonnie cara a cara, se mira el estado deplorable de sus brazos y piernas llenos de cicatrices, mas triste aun seria que la viera así y recordara lo que vivieron juntas, lo felices que eran, eso si era una tortura, tener a la mujer que amas tan cerca pero tan lejos a la vez, pues ella no recuerda absolutamente nada de ti, pero tu sabes todo de ella, hasta intuyes en que posición esta sentada al otro lado de la pared que las separa. Bonnibel espera su respuesta pero esta no llega, le duele y no sabe por que, a fin de cuentas es solo otra voz de otro paciente con otros problemas mentales, pero ¿Porque duele? restándole importancia se aferra al recuerdo de aquella mano fría, pero desiste debió haber sido hace muchos años, cientos tal vez, lo mas probable es que esa persona ya este muerta. -Creo que no es necesario ver a una persona para sentirse acompañado, se que estas ahí y tu sabes que yo estoy aqui, sabemos que no somos alucinaciones una de la otra pues los registros vocales son diferentes- responde sabiendo cual sera la respuesta de aquella voz de soprano que tanto ama. - lo de las alucinaciones es solo una teoria ¿quien dice que estamos aquí? ¿que yo estoy hablando contigo y no conmigo misma?- responde con frustración y golpeándose la cabeza. Marceline escucha los golpes y simplemente susurra - yo lo digo- mientras se le escapan algunas lagrimas, Bonnie esta sufriendo y ella no puede hacer nada mas que acompañarla con su voz.
















