Quisiera escribirles con ánimos, quisiera decirles que las cosas van a mejorar porque quiero creer que serán así, pero la verdad hoy estoy bastante desanimado. Es viernes, el cuerpo lo sabe, se antoja una cerveza, pero yo apenas y he sobrevivido. Otra semana en la que apenas he logrado vender un par de libros para comprar huevos, leche y carne molida. Otra semana en la que publico y publico en facebook y siento que ya nadie me lee. Es terrible esta sensación del artista, de que la gente te olvida, que sólo fuiste un momento y todos siguieron. Lo he disfrutado, pero el hambre es canija. Las deudas parecen multiplicarse. Quisiera saber si tiene sentido esto de seguir escribiendo ¿para qué o para quién? Me hundo en la frustración de saber que a pesar de que he publicado más de diez libros, los algoritmos cambiaron o la gente ya no lee poesía o no ve los libros como algo necesario. Hago en vivos para mostrar los libros y a pesar de que los números indican que tengo miles de seguidores y reproducciones siento que existe un morbo de ver lo que hago pero no compartir. Me pregunto si esto se debe a que ya no soy joven y que un día solo fui una moda pasajera y que mis letras eran un acompañamiento, que como artistas quedaré en la ruina como siempre me dijeron. Tengo miedo, estoy en la incertidumbre total, a veces solo quiero llorar al ver los libros que me duele poner en remate porque como ya no soy el escritor del que todos hablan o el que genera polémica. Parece que todos me dan la espalda y yo soy incapaz de pedir ayuda porque no acostumbro a verme vulnerable. Solo quería desahogarme un rato. Es una utopía vivir del arte, hace unos años lo logré, pero no estoy seguro de que pueda permanecer, estoy al borde del colapso nervioso. Tantos viajes para acercarme a los lectores, tantas fotos, tanto acercamiento y parece que todo lo he hecho mal. Espero que valoren su trabajo, su casa, su familia y cada logro en sus vidas.