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ENRIC MIRALLES - APUNTES DEL PARLAMENTO DE ESCOCIA
Más que abordar técnicamente el proyecto en sí, me parece más interesante hablar de la forma en que lo transmite. Y en este punto, sus fotomontajes juegos un papel fundamental.
Enric Miralles plasma su pasión arquitectónica y su emoción personal en sus edificios. Aunque se inspire en otras fuentes como Gaudí, Le Corbusier, Gehry... posee un lenguaje arquitectónico propio, personal y expresivo. Así lo ejemplifican los fotomontajes del Parlamento de Escocia. En este sentido, la arquitectura de Miralles es una arquitectura para sentir, no para pensar. Basta con tener la sensibilidad suficiente para dejarse atraer por sus formas, la armonía de sus espacios o sus volúmenes. Puede incluso inducirnos a una suerte de catarsis contemplativa, concepto desarrollado por artistas plásticos de mediados de siglo XX que defendían la creación de un arte sensorial, receptivo y desintelectualizado.
En sus artículos es constante la referencia al concepto de proyección al que él mismo calificaba de “protagonista”. Sus bocetos, manchas, sus gestos… independientemente del papel que después pudieran desempeñar, para él ya son elementos constructivos válidos y autónomos por sí mismos, ya son arquitectura. Según Josep Quetglas, los productos de la imaginación y el pensamiento de Enric Miralles eran ya arquitectura, aun sin necesidad de haber sido construidas. Para Fredy Massot y Alicia Guerrero no sólo los productos de su pensamiento eran ya arquitectura sino que también la propia estructura y funcionamiento del pensamiento de Miralles eran, directamente, pura arquitectura.
Luego, no es de extrañar que sus obras hayan trascendido en clase, sobre todo, porque están íntimamente relacionadas con la performatividad de la que tanto hemos comentado. Recordemos que ésta se entiende como “[verbo] que al enunciarse realiza la acción que significa, [enunciado] que implica la realización simultánea por el hablante de la acción evocada.” Los fotomontajes de Enric Miralles enuncian la acción que significan simultáneamente, y este es el objetivo que debemos alcanzar a la hora de presentar nosotros los nuestros: que nuestros proyectos se hagan realidad. Y puesto que estamos hablando de fotomontajes, hemos considerado relevante acercarnos a los inicios de la asignatura P1 y traernos esas primeras composiciones, y compararlas con las que estamos llevando a cabo ahora mismo.
Sinceramente al ver esto, nos impresiona nuestra propia capacidad de evolucionar. El primero fotomontaje carecía de esa performatividad buscada: error en escalas, personalidad, expresión... Después de la crítica, cambiamos radicalmente el concepto: la performatividad ya aparece en el segundo fotomontaje, la acción arquitectónica se hace hueco y los espacios se hacen realidad. Y por último, uno de los últimos fotomontajes que hemos hecho. Este cambio surge del gran impacto que nos causó las imágenes de Miralles. De manera que la performatividad no se expresa con un corte realista, sino abstracto. Se abandona la “cuadratura de la imagen” y se opta por las manchas. Esto nos lleva a reflexionar la potencialidad a la que puede llegar el poder de la crítica tanto como el impacto que puede llegar a causarse la percepción de una imagen.











