él no está permitido.
su barba, sus ojos pequeños, su espalda ancha, tus manos toscas y delicadas a la vez.
no, él no está permitido.
con su voz ronca, su evitada de miradas, su hablar tímido.
no está permitido porque yo me lo comería entero. soy la tormenta de su garuba. el tornado de su brisa.
no, no está permitido. sé lo que soy y creo saber lo que es él.
pero
¿y si no lo fuera?
¿y si, en realidad, él escondiera un huracán, una tormenta, un tsunami y un terremoto?
¿y yo quedara como la pequeña pizca de algo, observando nada más?
tal vez yo no estoy permitida. tal vez mis ojos cafés, mi pelo corto y mis manos rasguñadas por la gata sean lo no permitido.
y tal vez por eso él es como es. por eso cuando nos saludamos es fugaz, y ni siquiera usa mi lápiz.
tal vez no estamos permitidos. permitirnos sería una explosión.







