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@im-roleplaying-here-dude
“¿Qué demonios haces aquí?” murmulló rápido y cortante abriéndose paso a modo de cuchillo cuando distinguió el semblante ajeno con la luz de su linterna. A Malena no le entraba la cortesía en su carácter. Examinar a la figura non grata rondando en la casa que optó por desvalijar era una pésima señal para lo que le quedaba de noche. Ella no iba a abandonar el recinto solo porque la otra hubiera creído que iba a llevarse algo de valor, se preocupó en que la madera no quebrase bajo la punta de sus botines y aunque su pose era amenazante no realizó ningún movimiento en falso “Esta casucha forma parte de NUESTRO territorio y por tanto, los bienes serán para NOSOTROS” se refería a su banda, Los Buitres.
Yo no se como se subio,
ese autoretrato
@sonncts
“No, Maria Antonieta. Deja de gastarte las arcas de la corona en más zapatos con plumas” y es que aunque pareciera que estaba vislumbrando un film, Bora contemplaba desde su bola de cristal un retazo del pasado. Conforme avanzaron los años, su núcleo de magia se expandió. Ya no sólo se limitaba a proezas de la psique como levitar los muebles para una limpieza asegurada o cambiar sus cristales de energía al color que se le antojase; a día de hoy era capaz de atisbar a ilustres figuras del pasado con sólo imaginarse sus caretos. No era consciente si ella misma podría viajar a las arcaicas épocas de resplandor, igualmente, no era oportuno meterse en una historia que ya estaba narrada al mínimo detalle. El hecho de suprimir o modificar un insignificante segundo causaría un revuelo en la actualidad. Se obligó a abandonar su cuenco de palomitas y esconder la visión de la que una vez fue la reina más consentida del universo para atender a las piedrecitas que marcaban sonido “¿Hola?” cuestionó, haciendo a un lado su persiana de cuencas y brindando una sonrisa de bienvenida a su nuevo huésped.
Después de tantas horas de trabajo, finalmente lo había logrado y ahora se encontraba en la ciudad de Kenzie, sin que ésta tuviera idea de ello. Claro que, mantener el secreto, había sido una tarea difícil, pero de alguna forma se las arregló para no abrir la boca. Aunque eso le costó saber dónde vivía, averiguar aquello no fue tan complicado como cerrar la boca. Así que, en ese momento estaba sentado en el cordón de la vereda perteneciente a la casa de la muchacha. Alexis sacó su teléfono del bolsillo de su chaqueta y apretó el primer número en el marcado rápido─. ¿Kenzie?