Después de tantas horas de trabajo, finalmente lo había logrado y ahora se encontraba en la ciudad de Kenzie, sin que ésta tuviera idea de ello. Claro que, mantener el secreto, había sido una tarea difícil, pero de alguna forma se las arregló para no abrir la boca. Aunque eso le costó saber dónde vivía, averiguar aquello no fue tan complicado como cerrar la boca. Así que, en ese momento estaba sentado en el cordón de la vereda perteneciente a la casa de la muchacha. Alexis sacó su teléfono del bolsillo de su chaqueta y apretó el primer número en el marcado rápido─. ¿Kenzie?












