Víctimas y Perpetradores
Victimizarse y albergar sentimientos de odio y venganza hacia quien nos hizo daño es humano y lícito, pero también es seguir permaneciendo en un estado de Niño, según el Análisis Transaccional.
Les sucede a las personas a los grupos, a las naciones.
Ser Perpetrador y no reconocer ni asumir la responsabilidad del daño que hemos hecho a otros también es continuar en estado infantil. Y también pasa con personas, grupos y naciones.
Un Perpetrador recupera su dignidad cuando reconoce y repara el daño causado a su Victima. Mientras no lo haga, atrae hacia sí las fuerzas de la destrucción (bloqueos, desgracias personales, atascos, enfermedades). Si despreció, será despreciado. Si no vió al otro, no será visto ni tenido en consideración.
Una Víctima alcanza el estado Adulto cuando deja de lamentarse o de querer vengarse, señala el daño y permite al Perpetrador responsabilizarse y reparar, sin sentirse mejor o superior a él.
Víctima y Perpetrador son iguales, ni mejores ni peores uno u otro.
Porque todos en la vida somos y hemos sido ambos papeles alguna vez, eso no nos estigmatiza ni nos señala, hicimos lo que pudimos en cada momento. Fuimos y somos fuerzas del Destino y de la Vida.
El destino de Víctimas y Perpetradores es la Reconciliación, ser fuerzas de paz al servicio de Algo Más Grande, al servicio del Amor.







