
seen from United States
seen from Germany

seen from United Kingdom
seen from United Kingdom

seen from Russia
seen from Japan
seen from Romania
seen from Germany
seen from Russia
seen from China
seen from United Kingdom
seen from Italy
seen from Singapore

seen from Malaysia

seen from China
seen from Türkiye

seen from Sweden
seen from Hong Kong SAR China

seen from Netherlands
seen from Netherlands
No soy víctima de nadie, muchos de mis sufrimientos son el resultado de mis malas decisiones, mi mala gestión emocional, mi forma incondicional de seguir confiando, de no saber decir no y de ser poco selectiva con las personas que elegí vincularme.
Y en mi favor diré, qué todo fue por amor.
Papittafritta
No es la ausencia de conflictos, sino la capacidad de lidiar con ellos lo que constituye un signo de madurez.
Voy a hacer origami con tu papel de víctima
Sí quiero cambiar: tengo que dejar de hablar y de pensar en cosas que ya pasaron, dejar de sentirme una víctima, dejar de darle poder a los demás y a cosas que no se pueden cambiar. Si quiero cambiar: tengo que empezar a hacer cosas, hacer cosas distintas, empezar a verme cómo quiero ser y cómo es la vida que quiero tener, dejar de sentirme identificada con algo que no quiero ser.
Y cambiar por mí y sentirme orgullosa de que pude hacerlo aunque obvio va a llevar tiempo y constancia, sin querer demostrarle algo a alguien porque a la única persona que tengo que cambiar es a mí.
Si no puedes ocultar un crimen, finge ser una víctima......
Si no puedes ocultar un crimen, finge ser una víctima...... pic.twitter.com/iHIPLPdp74
— 𝒥𝑒𝒻𝒻𝓇𝑒𝓎 𝒟𝒶𝒽𝓂𝑒𝓇 (@Nefertitibarni) August 27, 2024
«Por tanto me atrevo a afirmar que al abandonar Auschwitz no éramos ni más sabios ni más profundos, pero sí más avisados. “La profundidad de pensamiento jamás ha iluminado el mundo; pero la claridad de entendimiento lo penetra más profundamente”, dijo cierta vez Arthur Schnitzler. Para asimilar esta sagacidad el lugar más adecuado era el campo de concentración, sobre todo Auschwitz. Permítaseme citar, una vez más, a un austríaco, Karl Kraus, que en los primeros años del Tercer Reich pronunció las siguientes palabras: "El verbo expiró, cuando despertó aquel mundo". Ciertamente, Kraus hablaba como defensor de este "Verbo" metafísico, mientras nosotros, supervivientes del campo de concentración, retomamos esta sentencia y la reproducimos con escepticismo frente a las posibilidades verbales. La palabra cesa en cualquier lugar donde una realidad se impone como forma totalitaria. Para nosotros ha muerto hace mucho tiempo. Y ni siquiera nos ha quedado la sensación de que fuera menester lamentarnos por su pérdida.»
Jean Améry: Más allá de la culpa y la expiación. Pre-textos, pág. 80. Valencia, 2001.
TGO
@bocadosdefilosofia
@dias-de-la-ira-1