Y aquí vamos de nuevo... Cúando uno planea la maternidad, sabemos que existe la posibilidad de que el bebé tenga alguna enfermedad o condición que le dificulte la vida, ese terror mientras hacen la 3D o cuando nace y uno pide que los cuenten todos sus deditos... Quien diría que el hecho de que sus manos y pies se descascaren significa que tiene algo sin cura y que probablemente la condicione para muchas cosas en el futuro... Ahora no siente nada, ni le incómoda. Pero a medida que crezca le va a pesar, ya sea que no pueda realizar algún deporte o, participar en alguna actividad, que quizás le hagan bulling por siempre tener las manos heridas, quizás le dé vergüenza sacarse los zapatos frente a sus compañeros, o ni siquiera querrá ir a la playa o piscina para no exhibirse... Que trabajo tenemos a futuro para que sea segura de si, y que su enfermedad no la condicione, si no que la guíe en la inclusión y aceptación de que todos somos distintos y eso está bien y es normal. Que ganas de protegerla de sus genes, pero es biológica mente imposible... Que ganas de tener esa fé ciega, de que esta es una prueba más que Dios manda, y que no nos manda nada que no podemos soportar... Sé que estamos en el mejor escenario posible, y seguramente ella verá que muchos de sus amigos la pasaran peor, y sé que con nuestros apoyo y guía, esto no es nada que no podamos soportar... Aún así. Que ganas de que no tuviera nada, pero bueno, hija mía es, así que le decimos a la vida, que no nada con lo que no podamos, y renacenos de las cenizas.