Cada ola que llega a las playas del Parque Tayrona, en Santa Marta, deja sobre ellas un riego de contaminación plástica. De acuerdo con dat
Especies marinas confunden plástico con alimento. Nosotros, al consumirlos, incorporamos esas partículas a nuestro organismo. Están en la sangre, el cerebro, hasta en la placenta.














