El contraste de ambos escenarios impacta.
En Agosto escribía en mi cuenta personal, “la provincia de mis raíces se quema al igual que gran parte del norte del país” y me angustiaba viendo el monte cordobés consumido en llamas.
2 meses después la mitad de Argentina arde y 2 personas perdieron la vida en el intento de apagar el fuego.
Como estudiante de turismo creo firmemente que la actividad turística debe ir a la par del activismo medioambiental.
¿Por qué debería el sector turístico velar por la protección de la Naturaleza y participar de forma activa en la lucha contra la crisis climática?
Teniendo en cuenta que los patrimonios naturales son los principales atractivos turísticos en el mundo, la destrucción de ellos atenta directamente contra una de nuestras herramientas de trabajo más importantes.
Un triste y concreto ejemplo es Córdoba. Una provincia que recibe un gran número de turistas todo el año, con un considerable porcentaje del ingreso provincial de esta industria, deberá afrontar las consecuencias de una baja significativa no tan sólo por las restricciones de los protocolos por Covid si no también al perder sus montes, la fauna autóctona y con sus aguas contaminadas por las cenizas de los incendios.
Para continuar disfrutando de vacaciones y atesorar fotos en las cataratas, glaciares, lagos y montañas es necesario entender que el turismo debe comprenderse también desde una perspectiva ambiental.