Jon Las Heras, “Politics of power: engaging with the structure-agency debate from a class-based perspective” in Politics, vol. 38(2). 2018
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Jon Las Heras, “Politics of power: engaging with the structure-agency debate from a class-based perspective” in Politics, vol. 38(2). 2018
Some Marxist philosophy for you to disassociate to
Si los mecanismos del poder generan los sujetos mismos sobre los cuales ejercen su fuerza, entonces la relación entre el poder y la resistencia es completamente circular. El sujeto que resiste juega en realidad bajo las mismas reglas que intenta combatir, pues es un producto de las normas disciplinarias y de las tecnologías biopolíticas que acompañan el surgimiento del capitalismo.
"Se haga lo que se haga, esa absolutización del poder que remite siempre a él mismo conduce irresistiblemente hacia la idea de un Amo-Poder, fundador primero de toda lucha-resistencia. Las luchas resultan, entonces, originaria y constitutivamente pervertidas por el poder, del cual no son más que un simple reverso, sino una legitimación" - N. Poulantzas.
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Santiago Castro-Gómez, Revoluciones sin sujeto. p. 18
Nicos Poulantzas 1978
AUTORITÄRER ETATISMUS?
“Poulantzas hat in seiner Kennzeichnung den autoritären Etatismus in seiner Kennzeichnung klar vom faschistischen Ausnahmestaat abgegrenzt, wobei letzterer für ihn einer politischen, einer Hegemoniekrise innerhalb des Blocks an der Macht (aber nicht unbedingt einer Staatskrise) entspricht, deren Überwindung spezifische »Lösungsvorschläge« und gerade deshalb den Bruch mit den ineffizient gewordenen Strukturen der liberalen und repräsentativen Demokratien erforderlich mache.”
ALTER FASCHISMUS UND RECHTER POPULISMUS
“Von Poulantzas als eine spezifische Form des Ausnahmestaates bezeichnet (weitere Formen sind für ihn die Militärdiktatur und der Bonapartismus), kommt es im Faschismus zu einer Reorganisation des staatlichen Systems und zu Verlagerungen und Machtverschiebungen innerhalb seiner repressiven, ideologischen und ökonomischen Apparate, wobei der repressive Apparat dominant wird, aber auch drastische Veränderungen in den anderen Apparaten stattfinden, wenn beispielsweise die politische Polizei immer stärker auch ideologische Aufgaben übernimmt.”
Los indicadores de desarrollo y el capitalismo
Los índices de desarrollo de una nación moderna señalan claramente a quiénes pertenece el país como posesión; a saber: a la clase capitalista. Esto resulta evidente cuando el principal indicador del crecimiento de una economía (y por lo tanto del triunfo o fracaso de una política económica, de la administración en general de un gobierno) es el Producto Interno Bruto o GDP. Este indicador consiste, entre otras cosas, en la cantidad de productos comercializados dentro del país. En otras palabras, es indicativo de la tasa de ganancias para la clase capitalista, pues el GDP no toma en cuenta la comercialización que está al nivel más básico (la materia prima que se le compra a los trabajadores de países del tercer mundo, y en general los primeros ensamblajes de una cadena de suministro mucho más larga); es decir, no toma en cuenta como indicación de la prosperidad de un país lo que la clase baja, explotada -el proletariado- gana en el mercado liberal. Más aún: el hecho de que la competencia de un gobierno en turno se mide principalmente en términos de su crecimiento económico con base en estos indicadores capitalistas, evidencia en última instancia a quién rinden cuenta los gobernantes: no al pueblo que "los eligió" (esto claramente una ilusión, un falso reconocimiento, una ignorancia supina), sino a sus verdaderos maestros: los integrantes de la elite, de la clase capitalista (los grandes industriales, las corporaciones multinacionales, los banqueros y financieros de toda calaña); y sobretodo subraya y confirma el fenómeno estudiado por Nico Poulantzas en cuanto al papel que juega el Estado en un país capitalista: siendo que la clase capitalista es una aglomeración de diversos individuos y empresas, pertenecientes a distintos sectores y por lo tanto cada grupo con sus propios intereses y objetivos (mezquindades), está claro que la clase capitalista como tal no puede controlar al estado directamente. Antes bien, el Estado articula precisamente la organización de todos estos variados bloques de capitalistas en una sola unidad de consenso: mientras un estado exista en un país con el modo de producción capitalista, éste siempre articulará y asegurará los intereses de la clase dominante (los capitalistas). Así, los capitalistas estará cada cual tranquilo de que el proceso "democrático" siga el rumbo que siga, de que siga habiendo competencia en su mercado particular, etc. Nunca tienen que preocuparse ni lidiar directamente con el Estado. El Estado los pone en relación moderada unos con otros: los vincula y media entre ellos para instaurar paz entre los ricos. La unidad política de la clase capitalista está dada por el Estado. No por otra razón Poulantzas consideraba que el único camino era una revolución violenta para tomar el Estado. La estructura del sistema obliga a que cualquier gobierno funcione en beneficio exclusivo de la Elite económica. Si hay un grado de beneficios a los desposeídos, esto es resultado de la lógica dominadora de concesión como manipulación y complemento a la coerción violenta del pueblo.
That does not mean, as some people read Gramsci, that therefore the state doesn't matter any more. The state is clearly absolutely central in articulating the different areas of contestation, the different points of antagonism, into a regime of rule. The moment when you can get sufficient power in the state to organise a central political project is decisive, for then you can use the state to plan, urge, incite, solicit and punish, to conform the different sites of power and consent into a single regime. That is the moment of 'authoritarian populism' — Thatcherism simultaneously 'above' (in the state) and 'below' (out there with the people).
From this excellent article (read the whole thing): Gramsci and us by Stuart Hall.
We should [. . .] rid ourselves of the now widespread idea that political (and ideological) relations enter only into the reproduction of the relations of production, which for their part retain all the purity of self-generation. It is precisely because politico-ideological relations are already present in the actual constitution of the relations of production that they play such an essential role in their reproduction; that is also why the process of production and exploitation involves the reproduction of the relations of political-ideological domination and subordination. This elementary datum is at the root of the State's presence in the constitution and reproduction of the relations of production, as the factor which concentrates, condenses, materializes and incarnates politico-ideological relations in a form specific to the given mode of production.
Nicos Poulantzas, State, Power, Socialism (1978)