Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar— 2 Timoteo 4:2

seen from Sweden
seen from Thailand

seen from United States
seen from Malaysia

seen from United States

seen from Malaysia
seen from Malaysia
seen from China
seen from China

seen from United States
seen from France

seen from Sweden
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from Singapore
seen from Hong Kong SAR China

seen from Singapore
seen from South Korea
seen from Germany
seen from China
Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar— 2 Timoteo 4:2
Cómo la homilética transforma la predicación cristiana
Cómo la Homilética Transforma la Predicación Cristiana
¿Alguna vez te has preguntado qué hace que una prédica sea realmente transformadora? 🔥
En este video, exploramos la homilética, la disciplina que va más allá de hablar bien en público. Es el estudio sistemático de cómo predicar el Evangelio de manera poderosa y fiel.
🔍 ¿De qué hablaremos?
✅ ¿Qué es la homilética y en qué se diferencia de la predicación?
✅ ¿Cómo influye la teología, la historia y el carácter del predicador en el mensaje?
✅ Técnicas efectivas para preparar y presentar sermones impactantes.
✅ ¿Cómo conectar con la audiencia en un mundo digital y diverso?
🎯 Si sientes el llamado a predicar o quieres comunicar el Evangelio de manera más efectiva, este video es para ti.
👉 Míralo ahora en www.drpablojimenez.com y descubre cómo la homilética puede transformar tu predicación.
✍️ ¡Déjanos tus preguntas en los comentarios y comparte este video con quienes buscan predicar con poder y propósito!
#Homilética #PredicaciónCristiana #ComunicaciónEfectiva #EvangelioQueTransforma #LlamadoAPredicar #DrPabloJiménez #TeologíaPráctica #PredicadoresDeHoy #MensajeQueImpacta #IglesiaDigital #MinisterioCristiano #EstudioBíblico #InspiraciónDivina
Escuche este episodio & visite www.drpablojimenez.com
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
S. Mateo 5:48
Y les dijo: Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres
Jesús
El falso evangelio hace que el cerdo se sienta cómodo creyéndose oveja, mientras se sigue revolcando en el lodo.
Paul D. Washer
Diciembre 28
Hoy vino a mi casa a almorzar una amiga de la universidad, teníamos que hacer un informe que se entregaba hoy y, mientras estábamos en eso, sentadas en el sofá; vino un tema relacionado con el pecado. Confieso que no consumo carne y soy bastante reacia a los alimentos de origen animal desde tiempo, descubrí hacía unos días, por mi papá, que Dios le dijo a Adán y a Eva que podían comer carne en el jardín del Edén. Me había olvidado de ese detalle y mi conclusión fue: que si Dios lo permitió, precisamente en el jardín, es porque es necesario comer un poco de carne, huevos y leche. Yo ignorantemente me basaba en que, si Dios le dejó a Adán y a Eva tantos árboles para comer, era porque no era necesario matar animales y comerlos.
Estábamos hablando de eso, sobre comer sólo vegetales, legumbres y semillas, cuando le comenté a mi amiga, quien sabe que soy cristiana, que descubrí aquello en la Biblia, “que sí se puede comer carne, es necesario” le dije; entonces, muy risueña ella me contestó: “Oh, estás pecando. Te irás al infierno”
Yo sonreí y recordé algo que hacía unos meses había descubierto.
Sí, el pecado nos corrompe, nos enferma la mente y el cuerpo, destruye nuestra conexión con Dios y nos lastima silenciosamente, pero es el orgullo y la soberbia que hace que muchos prefieran arreglar esa enfermedad por sí solos, porque prefieren ser dioses de sus propias vidas, antes que dejar todo en manos de Dios. Esa confianza de dejar todo en manos de ÉL, sólo existe cuando sentimos amor por Dios, motivado por la obediencia.
La obediencia se sustenta en el amor y temor hacia Dios y, si no las poseemos, ¿qué motivará la obediencia? Pues nada.
Ahora bien, nuestros pecados son los que serán expuestos en el Juicio de Dios, tanto para justos como para injustos. Mi amiga, lamentablemente no es cristiana, cree en Jesús, pero no conoce la real importancia de que ÉL haya muerto en la cruz. Y confieso que quizá, para no incomodarla, no he he sido lo suficientemente directa con ella acerca de Jesús.
Le respondí lo siguiente:
“Nosotros nos vamos al infierno no sólo por los pecados, tiene que ver con algo más profundo. Yo cometo pecados todos los días, miento, tengo malos pensamientos, envidio y celo, pero...”
Ella me interrumpió y me dijo: “Pero está el arrepentimiento”
Y ahí me sentí feliz por su respuesta, porque comprendí que cuando le hablo de Dios, ella realmente me escucha: “Sí, el arrepentimiento es el primer paso, pero nosotros nos vamos al infierno porque no queremos aceptar a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador. Tú tienes que pedir perdón por tus pecados y aceptar que ÉL es nuestro Señor y Salvador. Sólo así podrás estar bien con ÉL y no irás al infierno, porque querrás llevar una vida que esté lejos de los pecados... y servirle y conocerle sólo a Jesús”
Ella puso una expresión indescriptible, se puso en silencio un momento.
No recuerdo muy bien qué más le dije, generalmente cuando predico, suelo olvidar gran parte de las palabras que le digo a la gente.
No sé si le entregué bien el mensaje, pero esto me hizo pensar lo siguiente: esas personas que son cercanos a nosotros, que sabemos que no son cristianas y que en ocasiones a veces no desean escucharnos hablar de Dios (que no es el caso de mi amiga, siempre me escucha), continuemos hablándole aún más.
Dios me unió a ella por una razón (tengo otra amiga en la universidad que tampoco es cristiana) y solemos erróneamente subestimar nuestro vínculos con las distintas personas que nos rodean. Predicar a otros debe estar motivado por el amor, tal como Jesús lo hizo hace 2000 años, que vino a caminar entre nosotros, ÉL, Creador de todas las cosas, de todas las maravillas que conocemos, que, en vez de descender estimándose ser igual que Dios, prefirió tomar forma de un siervo.
Dios, ¡Dios! Nuestro magnífico Padre Todopoderoso vino aquí a enseñarnos la humildad, servir antes que ser servidos primero,¡cuándo ÉL debía ser servido!, se humilló a sí mismo, aceptó nuestras blasfemias contra él, nuestro odio y se dejó herir por su propia creación. Filipenses 2:5-8
No subestimemos a las amistades que no son creyentes, no subestimemos ni nos antepongamos a que no escucharán la palabra. Todo lo contrario, hablémosle aún más del Señor.
Recuerden que Dios guía nuestros pasos y desea que todos sus hijos se salven y nos usa para llamar a sus otros hijos. Y nosotros, motivados por ese mismo sentir que hubo en Cristo, debemos recorrer el mundo buscando a esos hermanos que están todavía perdidos, esperando ser hallados por su Creador.
- ¿Estás bien?
– La verdad no...
- Es tu culpa...
– ¿Es mí culpa sentirme mal?
- Es tu culpa, por qué buscas lo que no se te a perdido, es tu culpa por qué tus palabras no coinciden con tus acciones, por qué no maduras, y aplicas lo que predicas...
3 de Enero 2018: No te olvides de mi
Tercer día de Enero y paraciera que todo vuelve a la normalidad. Muchos de nosotros ya estamos de vuelta trabajando. Ya hemos vuelto a la vida normal. Y Jesús nos comparte lo mismo que aquella vez: No te olvides de mi. Lucas 24: 13-23 “Aquel mismo día dos de ellos se dirigían a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén. Iban conversando sobre todo lo que había acontecido.…
View On WordPress