Hoy hablaré de un tema que me toca particularmente en este momento que estoy pasando. SI bien sé que también hay muchos hombres con esta enfermedad, lo cierto es que la mayoría somos mujeres y sólo he conocido perspectivas de mujeres en este tema, así que por eso abordaré la vanidad desde el punto de vista femenino.
Creo que para todas debe ser una de las cosas más frustrantes, algo que realmente puede cagarnos el día completo. La medicación para controlar las crisis tiene efectos secundarios bastante antiestéticos. Sobre todo un medicamento, el más odiado, el más temido y el que quisiéramos no ver nunca en la vida: la prednisona.
La prednisona es un medicamento cortico-esteroide, y, como tal se encarga de aumentar la producción de cortizol, además de ser antiinflamatoria y también inmunosupresora, por lo que la hace ideal para tratar lupus, artritis reumatoide y otras enfermedades autoinmunes. El problema es que al tratarse de un esteroide provoca un desequilibrio hormonal importante, aumentando la secreción de andrógenos. Como resultado, comienza a salir exceso de vellosidad, especialmente en la cara, produce acné, insomnio, síntomas de menopausia, tales como sudoración excesiva, sofocos y bochornos, aumento de peso y la nunca bien ponderada "cara de luna". Su uso prolongado también provoca adelgazamiento de la piel, haciendo más visibles las venas, y problemas a la vista.
Yo estoy pasando por todo eso ahora. Es horrible no sentirse mujer, querer ponerte tu ropa y que no te entre o que te quede horrible, seguir cuidando la alimentación, pero seguir aumentando de peso, sudar todo el día. Todo esto claro que afecta, sobretodo considerando el desorden hormonal. Muchos dicen, "Pero eso no es nada, agradece que estás controlando tu enfermedad", y claro que lo agradezco. Agradezco tener mis riñones funcionando bien ahora y la enfermedad controlada, pero no pueden pedir que esto no afecte el ánimo. El otro día le explicaba a mi esposo con una metáfora, comparé mi crisis renal con una jaqueca, no tenía energía para nada y obviamente mi humor era mucho más pacífico, en cambio los síntomas secundarios que estoy sufriendo ahora por la medicación los comparé con una alergia cutánea. Con la alergia te pica y te estás rascando todo el día, mucho más hincha pelotas, tal como los síntomas hormonales que estoy sufriendo ahora, y por supuesto que eso va a tenerte más molesta. Tampoco quiero que se malentienda, no estoy de mal humor todo el día ni le ando gritando a la gente ni mucho menos, es sólo que en comparación, ya no estoy tan pacífica como antes.
Sé que es algo pasajero y que al irme estabilizando y bajando las dosis, lentamente iré recuperando mi estado normal, tanto anímico como físico, pero mientras tanto cuesta mucho vivir día a día sintiéndome fea. Detestando la hora en que tengo que ir a ducharme porque veré lo gorda que estoy, y que al terminar de secarte, ya estés entera sudada. Además que lo más probable es que la ropa que quiero ponerme, tenga que cambiármela porque al probármela me vea mal. Es sentirse atrapada en un cuerpo que no es el tuyo.
Sé que muchas sienten o se han sentido así, y es bueno sacarlo, conversarlo, desahogarse e intentar darse a entender. Comunicarles a otras personas que hay gente que está sintiendo lo mismo. Creo que es la mejor manera de llevar esta carga mientras dura, y también no perder de vista nunca que es parte del proceso para estar bien. Las cosas empeoran un poco antes de mejorar mucho y eso nos hace luchadoras y sobrevivientes. Cuando nos sintamos feas o peludas, tratemos de verlo como heridas de guerra, tratemos de tomarlo con un poco de humor y al sentirnos muy mal busquemos a alguien de confianza, o un grupo por internet de lupus en donde haya gente que pueda entendernos, hablemos de lo que sentimos y en ese momento permitámonos llorar y patalear un poco. Es sano y necesario para luego secarse las lágrimas y seguir adelante.
Es natural sentirse agobiada por estos efectos, pero no podemos dejar que nos deprima. Que no sea lo más importante. No perdamos de vista las prioridades y recordemos que esto no es para siempre.