La dignidad personal es el reconocimiento de que somos merecedores de lo mejor. La defensa de la identidad personas es un proceso natural y saludable. Aprende a amarte cada célula de tu cuerpo.
Walter Riso
seen from China

seen from United States
seen from United States
seen from United States
seen from United States

seen from United Kingdom

seen from T1
seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from Türkiye

seen from United Kingdom

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United States

seen from United States

seen from Russia

seen from United States
seen from United States
seen from Türkiye
seen from United States
La dignidad personal es el reconocimiento de que somos merecedores de lo mejor. La defensa de la identidad personas es un proceso natural y saludable. Aprende a amarte cada célula de tu cuerpo.
Walter Riso
ESTO YA ES MÍO Y NADIE ME LO PUEDE QUITAR…
Emigrar es raro.
No es una decisión que tomas un día y ya. Es algo que se va sintiendo con el tiempo… a veces bien, a veces no tanto.
Vivir en Alemania ha sido eso. Un proceso. Porque no es solo el idioma o el trabajo, es todo lo demás: el clima, la luz, el silencio, la sensación constante de estar empezando desde cero.
Y el invierno… uff. El invierno te mete en un mood que no te explica nadie antes de venir.
Pero luego pasa algo. Cambia la estación, salen más horas de sol, la gente cambia, tú cambias… y todo se siente un poco más ligero. Más vivible. Incluso más feliz.
Yo siento que esto tiene como fases.
El primer año es aprendizaje. Todo es nuevo, todo cuesta.
El segundo año… es raro. Es el más pesado. Porque ya entiendes todo, pero todavía no sientes que sea completamente tuyo. Ahí es donde de verdad te preguntas si te quieres quedar.
Y el tercero… es empezar a acomodarte. A construir algo más estable.
Y yo ya sé mi respuesta.
Me quiero quedar.
Pero no por el trabajo, ni por la plata, ni por nadie. Por mí; porque este era un sueño que yo mismo fui aplazando por años. Porque siempre terminaba acomodando mi vida a lo que otros querían. Y esta es la primera vez que siento que tengo algo propio.
Un proyecto de vida que sí es mío.
Y eso se siente diferente.
Me gusta mi rutina. Me gusta manejar una hora al trabajo. Me gusta ver a mis pacientes. Me gusta lo que hago… de verdad.
No todo es perfecto, obvio. Me hace falta mi familia, mi gato, mi gente… incluso cosas muy random que solo uno entiende cuando se va.
Pero igual… esto se siente mío.
Y eso pesa más.
Mucho más.
Hay días en los que dudo, claro. No todo es bonito. Pero lo bueno compensa. Bueno… no. Lo bueno sobrecompensa.
Supongo que al final todo esto es paciencia.
Nada de lo que uno tenía antes apareció en un mes. Todo tomó tiempo. Y esto también.
Pero si algo tengo claro es esto: cada quien tiene que tomar su decisión como le dé paz.
Y sea cual sea… que no sea una decisión que te deje pensando después:
“qué hubiera pasado si…”
Porque esa duda… pesa más que cualquier invierno.