Vuelve a mí, como mi llanto cada noche, como las bolsas de mis ojos al amanecer, como el dolor en las manos, en la espalda, en el pecho, en cada arteria y célula de mi cuerpo. Vuelve transformado o renacido, vuelve aunque sea tarde en mi reloj de pared, vuelve encorvado, arrugado y con cataratas que nublan tu ver, vuelve pálido, desgastado, sucio, tan necio como ayer, vuelve como mi rabia a las 2 de la madrugada cuando sueño con tu ser, como el miedo que me ha robado soberanía y que deja desnudo mi sistema nervioso para el placer morboso de quienes le ven. Vuelve casi vivo casi muerto, vuelve medio lúcido, medio torpe, vuelve con guitarra en mano y no te olvides de Emmanuel.
E. N. Q.













