Suele pasar que con la muerte, empiezo a pensar en algunas cosas y luego de una semana viendo como se oraba por esta persona y al final partió.
Llego este pensamiento de cuando se tenga que recoger las cosas de esta persona en aquellos lugares donde hay algo que fue de ella, si bien el momento debe ser muy difícil, porque no es solo enterrar a un cuerpo sino despedirse de su presencia de lo que significa para cada vida.
¿Qué son esas cosas sin la persona? porque si, a simple vista fue de ella, pero cuando las vean otros tendrán significado, Entenderán porque estaban, lo que valían y pensé, al final ¿Qué dejamos? ¿De que nos llenamos en esta vida? ¿Qué será de nuestros secretos? ¿Qué pensaran de nosotros cuando partamos y aquello que un día atesoramos sea visto por otros? y si me quisiera responder diría
No será nada, porque ya no estamos.
Y lo pensé en mi, en que las cosas que para mi son valiosas en algún momento serán vistas, reprochadas, alegraran a alguien pero al final serán desechadas, algunas tal vez usadas, otras podrían lastimar a alguien o solo se volverán algo que no soportaran ver, y pensé que he guardado tantas cosas que al final serán inútiles puesto solo yo les di significado, solo yo encuentro su valor. y bueno llega el sentimiento de la vida es tan corta para no saber vivirla y tan larga la muerte para perder tu alma y no alcanzar el cielo.
Y si bien con el tiempo he intentado resignificar la muerte no como la perdida total, sino como la ganancia de la vida eterna, no es fácil, puesto que aun no lo he vivido en mi carne.
Creo que este momento que veo lo utilizare para arreglar aquello que siento que es mío pero que en algún día que no se cuando, será visto.
Tal vez aprender que la vida no es para llenarnos de cosas, sino para vivirlas y sentirlas.













