"Nada, no me pasa nada. A veces tengo ganas de llorar, pero luego se me pasa. A veces me pongo sensible con cualquier tontería, y mi cabeza da vueltas a cosas que antes creía que no me importaban. Dicen que es cosa de la cuarentena.
Nada, a veces no me apetece nada. Empiezo una serie con mucha ilusión y al cabo de dos capítulos no me interesa. A veces me quedo mirando por la ventana, escuchando la lluvia, o tumbada con los ojos cerrados. Hay días que me siento culpable si no hago nada de provecho, otros me parece un buen plan.
Mi mejor medicina es rodearme de personas positivas y compartir mis rayadas con mis seres queridos. A veces son tan ridículas que se me pasan al decirlas en alto. También procuro ser agradable, porque últimamente hay días en los que me sale mejor lo contrario. Pero me he dado cuenta de que tal vez no decir las cosas con tacto o hacer un broma puede sentar mal a otra persona. Lo sé porque a mí me ha pasado.
Ha cambiado mi vida durante este encierro, y también mis letras. Pero sé que soy afortunada así que procuro recordármelo, porque a veces se me olvida. Y a ti, ¿qué te pasa?".
Tomado de Compartiendo macarrones











