¿Tan difícil soy de querer? ¿Tan difícil es permanecer a mi lado? ¿Tan difícil es luchar por mí, valgo tan poco? Sé que tengo millones de defectos pero merezco sentir que valgo la pena. Quizás abrumo por mostrar tanto interés, quizás ya va siendo momento de querer menos, mostrar menos y sentir menos. Quizás pido mucho, mucha atención, cariño e interés. Quizás sea por emocionarme con cosas pequeñas, como escuchar mi canción favorita, hacer un pequeño baile de felicidad al comer, leer lo que tanto había esperado en un libro, acertar con una teoría conspirativa o al emocionarme por ir a un parque con juegos. Quizás sea por querer algo serio, sano y duradero en estos tiempos modernos. Quizás abrumo al luchar e insistir en algo o alguien que no quiero perder. Quizás sea por querer a la antigua, hacer cartas escritas a mano, dedicar canciones y no olvidar pequeños detalles sobre los demás. Quizás es mi culpa por amar tanto y querer que me amen de la misma manera. Quizás por eso nadie se queda porque quizás yo soy el problema.















