Me levanto de mi asiento para ir hasta el tuyo y sentarme junto a ti sin decir nada.- ¿Has visto todo lo que podemos llegar a descubrir cuando estamos juntos? Unidos, somos más fuertes. -Poso mi mano en tu hombro, mirándote a los ojos con una sonrisa. Hablar ayer con Francisco me sensibilizó un poco y estar contigo a solas aquí, compartiendo el momento más tranquilo y más amistoso desde aquella discusión, todavía más.- Siento haberte gritado aquel día... y siento haberte hecho sentir mal. -Agacho la vista.- Yo solo quiero protegerte y odio la delincuencia y la gente que le hace mal al mundo. -Vuelvo a mirarte.- No quiero que te pase nada malo...
Hay veces que solo nos quedamos con los momentos, con los actos, con esas palabras y esos gestos que son los que cuentan porque son los que echamos de menos, cuando me pasas el brazo por los hombros y me pides perdón por haberme gritado y que solo quieres protegerme y que no quieres que me pase nada malo solo te miro y te digo.- No te tengo nada que perdonar, eres el mejor. -Y te abrazo sin más porque necesitaba estas palabras y este acto y darte este abrazo para saber que sí que estoy protegida contigo y que así lo voy a saber.-