Esa carta que te prometí.
La presente es la carta que te prometí en algún punto de nuestra historia, y es que entre dragones azules y fuegos artificiales me olvidé un poco del peso de tu amar, no sané completamente, pero al menos estaba tranquila.
Era ya demasiado tarde como para escribir, la vela que alumbraba mi cuarto se había derretido, y por mala suerte ya no tenía papel para cartas...
Hoy te escribo de todo, pero a la vez de nada.
Sabrás bien que me gusta ser complicada, y escribir tu nombre entre mis versos se ha convertido en mi vicio favorito.
Es un poco como cualquier otra adicción, en cuanto delineo tu nombre mi vacío se llena, los mares dan vida y los cerdos vuelan.
No me preocupo por lo que pueda pasar en un futuro, al menos he dejado de hacerlo; eso sí, estoy consiente de que si alguien sale lastimado, como te he dicho mil y una veces, seré yo quien se de el alma contra el suelo. Pero también te lo he dicho, ven y jódeme la vida.
El amor puede ser tan auto destructivo, que solo nos queda rezar de rodillas esperando a que no nos perdamos a nosotros mismo en alguien más.
Sin duda el amor es de valientes, todo esto de entregar tu ser a una persona, dejar que conozca tus miedos y alegrías, esa persona te tiene como en montaña rusa, o tal vez es que yo amo a las personas equivocadas. Pero el amor que se basa en confianza, es el mejor de todos, sólo si es mutuo, claro; porque si no, amar es dejar que esa persona pueda destruirte y rehacerte hasta que no queden ni cenizas.
Amar no es de valientes, es de locos.
Tú en cambio, nunca has sido tan cuerdo, o tal vez lo fuiste en algún momento.
No me gusta describirte porque tal vez y me echo de cabeza, demostrando lo que he optado por callar, y si tanto te preguntas, o tal vez porque estoy un poco cansada de negarlo, por fin hoy me despierto y lo grito a los cuatro vientos (mejor dicho lo escribo porque gritarlo sería un inconveniente en este momento)
He caído en el abismo de tus ojos.
Siempre que puedo en mis escritos nombro tus ojos, esos ojos color café, y tal vez si me has leído lo suficiente se te venga a la mente al menos una descripción de tantas que he hecho.
Pero que me destruyan tus tormentos.
Te toca un poco de poesía, para calmar el alma y la tormenta que suena fuera.
Eres todo lo bonito.
Esa canción que necesito cuando presiono aleatorio
Ese atardecer con un refresco en la mano, que puedo fotografiar sin prisas.
Eres ese verso en prosa, tan ocurrente y bello, que al querer publicarlo se borró sin querer; a ese escrito le perdí una vez y a ti también, la desesperación me invadió pero no pude recuperarlo (aunque a ti sí)
Eres ese estribillo de guitarra, junto con el caos de mis acordes, y la guitarra que me queda grande, pero que tú mismo tocas y suena bien.
Eres parte de esa lluvia torrencial que cae sin pena y me empapa hasta los huesos, y estando ya mojada, mejor me paro y danzo en la tormenta.
Eres esas risas entre clases, las que el maestro acalla molesto, pero las risas las vuelve carcajadas.
Eres eso y más.
Eres la playa con cangrejos que no pellizcan
La verdad oculta y luego admitida, pero nunca reprochada.
El juego de ajedrez ganado por un movimiento malo del contrincante
El segundo lugar que en realidad fue primero, por su verdadero valor.
Eres eso y más, y tú, tal vez te lo crees y tal vez no.
Aún así no importa, todos pueden verlo.
Tal vez es una de las cartas que te escribo para despedirme de ti, en este punto de nuestra historia, no veo un desenlace donde pueda haber un felices para siempre.
No soy princesa rosa, no eres príncipe azul.
Una princesa azul y un dragón suena mejor.
Soy incendio para tu pólvora.
Soy lluvia si quieres bailar con tus cantos, y empaparte hasta el alma.
Soy todo lo que quieras, pero sólo si estoy contigo.
Tal vez me despida, pero me quedaría un sabor amargo en la garganta, ya no me gusta decir adiós, porque tantas veces te has ido y has vuelto, que si lo haces una vez más, me quebraras hasta los huesos.
Y esta es la carta que te debo, tal vez si ya no me amas como lo has hecho.
Son todos los versos que he escrito para hacerte justicia, los que podría poner en esta carta. Y tal vez la podría extender, meter cuentos y fábulas, sorpresas de alas negras y arqueros que usan rosas en lugar de flechas.
Te dedicaría cada palabra si pudiera, pero tal vez no te gustaría leerme.
Me he desenmascarado frente a ti, como escritora, está carta va para ti.
Porque tal vez si te marchas te llevarás un pedazo de mi corazón.
Y si me lees otra vez, se te quebrará un poquito el corazón, un poquito de amor y poquito por mis penas.
Era dolor, era desesperación, era cariño, era locura y a la vez cordura, era amor!
Lo sigue siendo para mí.
“No quiero nada si no es contigo, pues trato de llamarte y tú nombre es una trampa”
Te suena conocido? Es parte de mi sentir.
Maldiciendo tú nombre es como podría olvidarte, aunque no me place hacerlo.
Me he quedado sin palabras. Me has dejado sin palabras. Estás contento? Dejaste a la escritora más hábil y parlanchina sin palabras. Sin versos, sin rimas, sin nada.
No te diré mentiras, cariño.
Si hubiera otra vida y te conociera otra vez, juro no volver a enamorarme de ti.
Eres el caballo de Troya, mi ruina con unos ojos muy bonitos.
Un problema y un tormento, sobretodo cuando no estás de buen humor.
No sé qué me has hecho, me has enamorado.
Me pone en peligro admitirlo, pero había dicho que hoy la precaución quedaba omitida.
Pude haberle escrito a alguien más, pero decidí narrarte a ti.
Pude haberme enamorado de alguien que no fueras tú, pero sin embargo había algo en tu manera de existir que me hizo querer amarte.
Parte de mí quiere reafirmarte que te amo, por si es que lo sigues dudando.
11:35 p.m.
Te sigo queriendo, y tal vez no es tan bueno.
Al final que quieres? Llevarte mi alma, usarla de espiga? Es tuya, mi vida, llévatela antes de que me arrepienta.
O prefieres mi risa, por poco que ría, métela en un frasco y llévatela al mar, es tuya desde antes.
O si quieres, mi corazón, ya te lo he dicho, levántalo y destrozalo, ámalo y deja de quererlo, al final, fue tuyo desde el principio.
11:38 a.m.
eres tú quien hace que mis letras fluyan.
Con esto, por más que no quiera, me despido.
Que me destruyan tus tormentos
11:40.
Contigo tener un infarto me suena a salud.
- RadioActiva













