Solemos decir que recordar es volver a a vivir, supongo que en cierta forma es cierto, aún así, jamas podremos recordar el sentimiento exacto que algo o alguien nos hizo sentir, no podremos recordar que tan caliente se pusieron las mejillas o como los escalofríos recorrieron nuestra columna, ese es el problema, queremos vivir de recuerdos, cuando deberíamos vivir de momentos, del ahora, no del ayer.
Jamas podremos recordar como se sintió ese bajón en el estomago en la montaña rusa o como dolió el pecho ante el primer corazón roto, nunca podremos recordar como dolieron las mejillas después de tanto reír y no podremos traer de vuelta el vació en el alma ante una tristeza profunda. El problema de no poder recordar es vivir anhelando sensaciones que tal vez no vuelvan, el problema es pasarse una vida entera buscando volver a sentir en vez de disfrutar de las nuevas sensaciones.
Anhelamos tanto volver a sentir porque solo podemos recordar algo vago y efímero de lo intenso que fue el sentimiento, anhelamos sentir para poder revivir personas, momentos y relaciones rotas, anhelamos volver a sentir para pasar el resto de la vida recordando como se sintió, anhelamos sentir para recordar.
- IHG (Quien también vive de recuerdos)