Te odio….

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Te odio….
Un recuerdo...
A veces te recuerdo sin querer, como si el corazón tuviera memoria propia y decidiera llamarte cuando más duele.
No fue tu partida lo que me rompió… fue todo lo que se quedó contigo: las palabras que no dije, los abrazos que no di, el “quédate” que nunca salió.
El mundo siguió, pero yo me quedé en ese último momento, repitiéndolo en silencio, como si así pudiera cambiar el final.
Y lo más triste es que ya no espero que vuelvas…
pero sigo sintiendo como si nunca te hubieras ido.
@a-ndrez
Segundo pensamiento:
La primera noche desde tu partida, desde que entendí tu ausencia, sin darme cuenta abrazaba la almohada para dormir. La tomaba como a ti: con calor, con afecto, con esa dulzura torpe del apego. Hasta que advertí que no eras tú y tuve que soltarla, aun cuando el cuerpo seguía insistiendo.
“Si algún día me extrañas, recuerda que yo no quería irme.”
El 27/05 me siento ajeno a todo, como si no perteneciera a ningún sitio.
Contigo había razones. Ahora no queda eso que llamaba mundo.
Odio tener que llenar el tiempo, distraerme con otras personas que no son tú. No porque no estén, sino porque no alcanzan. Ni siquiera la comida conserva su sabor; todo es un trámite absurdo.
He postergado sentarme a sentir esto. Duele demasiado. A lo largo del día las lágrimas apenas asoman, como si el llanto también se resistiera a caer. Te extraño: tu cabello entre mis dedos, el aroma de tu piel, el color exacto de tus ojos.
Odio que no hubiera tiempo. Que no pudiera mirarte sin prisa.
Decirte, al final, que te amaba.
Ojalá hoy también pienses en mí.
"Cada quien recuerda de un modo diferente y olvida de distinta forma, ésta es una de las cosas que nos impiden ser iguales, idénticos a los otros e incluso a nosotros mismos”.
-Rafael Pérez Gay