¿Podemos creer en el verdadero amor?
Dom, un chico común y corriente de ciudad, un chico de familia que le gusta salir con sus amigos y que trata de ser feliz a pesar de todo.
Pongamos en contexto que es un chico homosexual que busca una persona con quien compartir su vida, con quien compartir momentos y crear un hogar a base de amor, confianza y respeto; él se ha considerado una persona desafortunada en el amor, le han tocado muchos amores fallidos, lo han herido, lo han engañado, lo han humillado, pero sigue de pie, esperando a que alguien llegue y pueda darle el amor y respeto que siempre había buscado y que demostraba.
Trabajando en un supermercado trataba de ocupar su tiempo libre, no ha entrado a la universidad por la terrible pandemia que se desató a nivel internacional; las clases y muchas actividades se dejaron de realizar y él buscó un trabajo mal pagado y donde lo explotaban, sin embargo, encontró que es bueno tratando con la gente, interactuando y siendo servicial y dando lo mejor en las actividades que siempre le asignaban.
Tres meses, de turnos rolados, horarios infernales, pero, buenos compañeros de trabajo han hecho que trate de ser y estar con el máximo en su trabajo... Un día, él estaba llegando del trabajo, había tenido el turno de la mañana, así que llegó cansado a su casa, con ganas de recostarse y escuchar música... Como de costumbre, después de un día largo de trabajo y de estar totalmente desconectado del mundo, abre sus redes sociales y ve una nueva solicitud de amistad de un chico llamado George, al parecer de onda artística y con muchas publicaciones intrigantes. Decide aceptar la solicitud, checa sus fotos y amigos; observa que el mundo es muy pequeño, entre él y Félix existe una infinidad de "amistades" gay en común... ¿Quién diría que la comunidad LGBT+ podría ponerte nuevas personas en tu camino? Digo, conoces a personas en lugares físicos, igual en redes sociales, pero siempre existe alguna actividad o amigo de por medio, pero ¿La comunidad? En fin...
Un día Dom recibe un mensaje; "Hola" dice George... Dom le contesta para iniciar una plática.
Dom y Félix conversaron sobre gustos, nombres, intereses, lugares, edades, etc., una plática común, tranquila y para conocerse. En esa conversación se generó un clic, un vínculo, un sentimiento que ambos estaban buscando, pero ninguno sabía de ello.
Hablaron por días, se contaban lo que vivían, se conocían mediante textos y siempre con el afán de saber más uno del otro para saber cómo es la otra persona. Un día quedaron de verse y Dom estaba muy nervioso, él iba a ir a la casa de George, era un domingo después del trabajo, quedó de llegar justo a tiempo ya que al día siguiente él tenía que trabajar.
Esperaba en la esquina cerca del punto de encuentro, pero George dice que había salido y que iba en camino a su casa lo más rápido que podía, Dom entendió y decidió esperar... 30 min después George le llama y le dice que se acerca a la casa, Dom llega a donde se iban a ver y espera un poco más para que George saliera y pudieran entrar a su casa.
Ya estando dentro, se da cuenta que George está ocupado viendo cómo acomodar unas plantas que justo había comprado antes de que se vieran; Dom estuvo observando con atención toda la casa, bonita, decorada y con muchas plantas de por medio, ahí es donde Dom se dio cuenta de que compartían un mismo gusto. Finalmente, George se sienta con una cerveza en copa, “qué único que tome cerveza en copa” pensó Dom y comenzaron a platicar sobre plantas, sobre cómo quería George su casa, cómo es que le gustaría que se organizara todo, qué sacar y qué meterle a la casa, de manera que el resultado sea mejor del que ya se había obtenido; de repente una perrita chiquita se acercó a Dom y decidió cargarla, su nombre es Tiki y es tan chiquita que podrías llevarla a todo lugar sin ningún problema.
Por un momento Dom pescó que realmente había ya una conexión y no paraba de ver las manos de George, sus hermosas manos, aquellas que eran grandes y robustas, algo ásperas (seguro por las actividades que hace), las observaba con detenimiento y decidió tomar una de sus manos y esto puso algo incómoda la situación ya que no se esperaba que pasara eso… Siguió observando a George y se percató de su vestimenta, muy casual de cuando vas a comprar plantas en un día caluroso, llevaba shorts, una playera ligera y tenis blancos; en sus piernas tenía tatuajes, eso fue nuevo ya que nunca había tenido alguna relación, amorío o simple roce con alguien que tuviera tatuajes, que tuviera ya una marca de por vida en la piel…
Después de eso siguieron hablando y preguntando cosas para conocerse, para aprender y entenderse; muchos aspectos en común, historias similares, heridas comprendidas y corazones sanando casi al mismo tiempo… Llegó la noche y Dom tenía que marcharse, solicitó un transporte que lo llevara hasta allá, entonces se despidió con un abrazo y George le dijo “si me gustaría volver a tener otra cita contigo”, se separaron y George lo acompañó a la puerta, dejando a Tiki en la casa antes de salir, Dom se subió al transporte y se dijeron ¡adiós!
Tras una hora de camino, Dom llega a casa, saluda a sus padres y le preguntan “¿Qué andaba haciendo tan tarde después del trabajo?” y le responde: “Estaba conociendo a alguien que se me hizo de una vibra hermosa y que me gusta…”, su madre le pregunta que si se sentía bien para conocer a alguien y el realmente afirmó que se sentía muy bien para conocer a alguien.
En su cuarto se alistó con ropa cómoda para salir a cenar algo y dormir, pero, no se iría sin antes escribirle a George “¡Me le pasé muy bien hoy, me encantó tu casa y tu vibra es genial!, hablaron un rato por mensajes y por fin se durmió sintiéndose feliz y con la chispa del amor volviéndose a prender.
Ciudad de México, México.