De cómo lidiar con el corazón roto y otras mentiras de los libros de autoayuda...
Todo comienza porque hoy leo que una amable persona me envía un mensaje donde me dice literal, "pese a que te han roto el corazón, sabes aceptar la realidad y no dejas que los recuerdos y sentimientos te hundan la vida y se hagan con tus días". Entonces me puse reflexiva y recordé que en la vida mi corazón se ha roto feo, así de casi ponerle arcilla para que no se fuguen las emociones, dos veces...no por subestimar las otras veces que he cargado con un corazón roto, sino porque la vida y yo en general, hemos dolido más. La primera vez que mi corazón se rompió feo fue hace 3años, cuando inicié este blog...él era mi amigo y luego novio, pero, como ya he escrito, fue toda la vida la que se rompió por problemas en la escuela, la familia, la sociedad, fue un caos dentro de otro caos, y perderle a él fue parte de todo. Tuve que ir un año a terapia y tomar medicamentos porque en serio fue un hundimiento emocional fuerte... El cual superé y mi vida sanó mucho. Ahora él es uno de los mejores amigos de mi vida. Pero tomó tiempo y golpes de vida...
Después, unos años, conocí al Señor de las hojas, y dejen decir que el corazón no se rompió, sino que se apachurró y exprimió al dejar de verlo, porque en serio me enamoré, torpemente, pero yo estaba encantada con su existencia y saber que respiraba me era suficiente. No lo olvido. Y no lo haré, porque a pesar de ese apachurrón, supe que ser feliz por el otro es amor bonito...
La última y segunda vez que sentí que tronó algo aquí en el mediastino fue hace unos meses...y miren que no soy una insensible, porque me duele, porque no hay día que pase, a las 11:11 que no lo recuerde y sienta cómo tengo algo atorado entre el diafragma y la garganta, pero por eso escribo, para seguir, para no ahogarme...porque sé perfecto que él no lee nada, y nunca lo sabrá siquiera, y está bien y es justo. Pero ésta vez la vida también la sentía rota, emocionalmente y laboralmente... Y él era mi puente. Él era una de las razones que hacia mejor los días. Tal vez fue la cercanía o la rutina. Pero yo de verdad, de verdad lo quería. Y se lo dije. Y fuimos cercanos como no tienen idea. Yo lo quería de esa manera que te preocupas si lleva suéter, si ha comido, si ya bebió demasiado. Pero, bueno, no entrando en detalles...la vida es rara y yo demasiado y todos nos acomodamos donde debemos y con quien debemos, como palomitas y chocolates...en fin, de fracturó algo y pasó y seguimos pese a la herida, en sitios diferentes y con gente diferente...yo no lloraba, no he llorado y creo que es algo que he cargado, no por no querer llorar, razones me sobran, sino que no me sale. Tal vez así deba ser hasta que sane... Quiero que sea la mejor persona que pueda. Me consta que es una bola de defectos, pero sé que tiene más cosas buenas de lo que cualquiera podría ver en él. Porque yo lo vi. Porque esa cercanía sólo te hace que veas más allá de lo que se ve. Porque no quiero, y en serio no quiero, que el olvido lo alcance...y espero que no me olvide, o al menos me recuerde alguna vez y sonría pensando en lo loca que estaba o lo mucho que lo quería...(ya siento el nudo en la garganta). Porque soy defectuosa e igual él y todos...pero...al título de éste texto...quizá sea que uno va aprendiendo que nada es eterno, aunque duela, porque ni ese dolor es eterno. Que sientes que morirás y te quemas, pero deja que pase. Siente eso porque estás vivo. Porque eres humano y sientes porque te importa. Porque los valientes aceptan que su corazón se rompió, y siguen y siguen con su herida. Y se reparan solos y siguen. Que hay que ser un idiota para 'dejar ir' a quien quieres, pero también eres un héroe porque los cobardes forzan a quedarse a alguien que tiene que moverse. No es soberbia, es amor...decir adiós es crecer... Que esos libros de autoayuda con miles de reimpresiones tienen razón al decir que el tiempo mejora las emociones. No te deja de importar, no dejas de querer, no dejas de amar, dejas de doler y puedes seguir con eso. Puedes vivir igual que sin la apéndice, pero vez la cicatriz en el punto de McBurney y dices: aquí llevaba algo que cumplió su función y ahora no está más...y no te olvidas, y no pasa...vives con eso, no es sano querer regresar la apéndice a su sitio, porque ya no va más ahí, pero gracias por el tiempo que estuvimos tan cerca...
Esperando que alguna tarde cuando ya no duela nada, nada, y no sientas la disnea ni el sx de Takotsubo, llegues a encontrarlo a él, mientras caminas solitaria y él igual, sin necesidad de cambiar de acera o voltear a otro sitio, o hacer como si nada, sino mirarle a los ojos y sonreír honestamente mientras le dices: 'gracias por esa magia, por dejarme quererte, y por quererme un poco...por la felicidad tan auténtica que llegó cuando éramos juntos...', aunque no en vivo, mejor decírselo en sueños, o escribirlo, o susurrarlo despacio a una foto suya en el móvil...
Porque no sé tú, pero yo te quise en serio...ni te salvé, ni me salvaste... Sólo chocamos....entre este mar de gentes. Tal vez es como funciona la vida. Tal vez eso es algo como el amor...
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Clara Ajc













