(...) Será entonces el momento de esperar a los otros, a los recién llegados con turno de entrar en el juego formando parte ya para siempre del bando que odiábamos el momento de intentar formas nuevas de ganarse el halago con una risotada en estúpida complicidad, o tal vez una ruidosa blasfemia de sorpresa. Y envejeceremos deprisa, porque nada cansa tanto como lograr en un solo año todo lo que anhelábamos.
Miquel Martí i Pol










