{ diamondrevolution }
Sumido en una muy profunda y poco común siesta a mediodía, lo último que Kousuke recordaba era el ya tan conocido timbre de voz perteneciente a su querida hermana. El par de ojos oscuros que lo observaban con severidad y un flashback que terminó casi tan rápido como llegó, provocando que se levantara precipitadamente del sillón.
El único día libre de sus múltiples trabajos era también el único día destinado a realizar las compras de la semana.
Ahora recorría las calles de la ciudad en compañía de Tsubomi. Un poco adormilado como estaba, a duras penas logró llevar su mano derecha sobre la boca y cubrir el bostezo que se le escapó.
— ¡Vaya! No esperaba que estuviera haciendo tanto calor hoy. — Un ambiente ameno ameritaba una conversación similar. Aquella era la forma sencilla de recordarle a la peliverde que, pese a todo, estaba preparado para cumplir su promesa.
— Por cierto, Kido, ¿qué vamos a comprar? Un pajarito me comentó lo indecisa que estabas ayer por la noche.















