Es curioso cuando no sabes qué decisión tomar, si quedarte o marcharte, aun sabiendo que lo que estás haciendo está mal. El dulce sabor de lo prohibido, a veces, es tan placentero que no te cansas de saborearlo y disfrutarlo. Porque el tiempo pasa, y es cierto que muchas veces entre tinieblas, pero cuando por fin la luna se esconde y el sol vuelve a brillar, tú revives, respiras ese inquieto frenesí que estaba esperando para poder emerger con potencia. Y entonces sabes que ya nadie va a frenarte, porque no se lo vas a permitir, y que solo es cuestión de tiempo y acierto en tus decisiones para que todo acabe resultando perfecto.
No podía quedarme mucho tiempo con Álex, porque aunque sabía que Ricardo tardaría en llegar, no quería correr riesgos innecesarios. Después de follar como salvajes, con la misma pasión que siempre lo habíamos hecho desde el primer día, atravesé la penumbra de la noche para regresar a mi casa.
Por mi cabeza solo pasaba la idea de estar con él y dejar atrás la vida de prisionera a la que había estado sometida. No aguantaba a mi marido, no soportaba más ser la señora que no tiene otra cosa de que ocuparse que no sea su casa. Necesitaba progresar, sentirme viva y sabía que ese era el momento, mi momento. Álex había conseguido que llegase. Él, sin pretenderlo, me había animado con su sola presencia.
Sería preciso solucionar muchas cosas, pero no pararía hasta lograrlo. Por alguna razón, sentía que ese futuro esperanzador me estaba esperando.
Faltaba mucho por hacer, de eso estaba segura, pero también quedaba mucho por conseguir.
Fragmento de LA MUJER DEL CARTERO, thriller erótico sin filtros.
Venta en #Amazon y gratis en #kindleunlimited .
Link del libro 👉http://rxe.me/2BMM1N