Decirte que me ames es un pleito de lenguajes más hábiles que el mío. No sé nada de espejos, no entiendo una sonata, callar es la virtud que no merezco. Ojalá te bastasen las delicias de los mundos y las tardes que no me pertenecen. Decir te amo suele ser asunto de obvias melancolías.
Ropajes | Andrés Neuman




















