Lágrimas rotas
–Aléjate de mi– dijo bruscamente & sin tacto, e intentó parecer convencida de lo que conllevarían aquellas palabras. Deseaba terminar, alejarse de todos, ocultarse en aquel lugar que sólo él conocía. Él, por su parte, mostró en su semblante confusión ante las palabras de la que una vez fue su amada. Quiso verle a los ojos, pero ella bajó la mirada.
Se apresuró a cerrar la puerta & se apoyó en ella. Lograba vislumbrar su partida, sus ojos tristes, su manera de decirle adiós dándole la espalda mostrando total respeto antes sus decisiones. Quería regresar, regresar y decirle que le amaba, que todo había sido una completa tontería creada por su ‘otro yo’. Necesitaba sentir esos brazos, esa ternura, su comprensión, & no pudo evitar dejar que unas lágrimas rozaran sus mejillas. Lágrimas que él en esos momentos debería borrar. Podía escucharle de nuevo –Sabes que te amo– fueron sus últimas palabras. & aún le amaba, aún quería decidirse por la segunda opción: permanecer a su lado, pero de nuevo ese pensamiento se asomaba dejándole saber que alejarse era lo mejor.
A pesar de los deseos de ella, él no regresaría, no miraría atrás, porque había creído las palabras de su amada, sí, porque todavía le amaba.
Mientras ella se ahogaba en la desesperación y los recuerdos, tratando de encontrar la paz que había pensado que estaría detrás de aquel adiós, pero no era paz, era angustia, era el dolor de un adiós confuso , de una despedida como nunca antes la deseó. Este era el final y la vez el comienzo de algo nuevo, nuevas oportunidades, pensamientos nuevos, cambios marcados por lágrimas que durante tanto tiempo derramó por la misma causa, eran las mismas lágrimas rotas que había tratado ocultar. ©












