Despertar y saber que aún sigues viva .
Yo y mis pensamientos

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Despertar y saber que aún sigues viva .
Yo y mis pensamientos
Llorar alivia en ocaciones.
Ana frank
Mi nueva profesion sera mendigar en cucuta pesos porque el bolviar "Fuerte" no vale una mierda.
Dejó las flores caer decidida a darse un tiempo. Dejaba lágrimas caer y los recuerdos marcharse, olvidaba ya por simple deseo de estar bien, de resignarse.
Los momentos la seguirían, ella misma se aferraría a ellos pero ya no los quería, ahora necesitaba alejarse. Resignarse porque estaba consciente de que no era posible que hubiese algo más.
Había entendido que eran más que palabras, coincidencias o sueños: era un mensaje oculto acompañado por el viento con aquel aroma a su fragancia; y ella lo sabía.
Algo dentro de ella lo advertía: iba a sufrir si se alejaba de él, incluso podía llegar a necesitarle, pero no iba a pronunciar palabra al respecto, callar ahora era la mejor opción. Pero sufriría al quedarse; porque ante la posibilidad de gustarle prefería ser querida por él.. Y sí, quizá después de eso, quisiera gustarle. Su recuerdo estaría tatuado en su memoria, “¿A qué chica no le agrada que la miren de esa manera?” pensaba al tropezarse con su recuerdo. Esto era ya señal de que era tarde, porque de alguna u otra manera, significase lo que significase : él le gustaba, y no había remedio disponible contra eso. Y aunque le había dicho lo especial que ésta ya era para él, ella sostenía profundamente que él no la quería. ©
Canta y no llores.
Creo que después de toda una vida escuchando esa canción entendí el significado.
Llorar no te deja nada bueno, canta y quizá te sientas un poco mejor. A veces la tristeza se saca mejor con una canción de cantina o de esas que salían en las películas de antes.
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-las princesas no lloran -No lo soy & tampoco es un cuento de hadas donde vivo encantada.
Lágrimas rotas
–Aléjate de mi– dijo bruscamente & sin tacto, e intentó parecer convencida de lo que conllevarían aquellas palabras. Deseaba terminar, alejarse de todos, ocultarse en aquel lugar que sólo él conocía. Él, por su parte, mostró en su semblante confusión ante las palabras de la que una vez fue su amada. Quiso verle a los ojos, pero ella bajó la mirada.
Se apresuró a cerrar la puerta & se apoyó en ella. Lograba vislumbrar su partida, sus ojos tristes, su manera de decirle adiós dándole la espalda mostrando total respeto antes sus decisiones. Quería regresar, regresar y decirle que le amaba, que todo había sido una completa tontería creada por su ‘otro yo’. Necesitaba sentir esos brazos, esa ternura, su comprensión, & no pudo evitar dejar que unas lágrimas rozaran sus mejillas. Lágrimas que él en esos momentos debería borrar. Podía escucharle de nuevo –Sabes que te amo– fueron sus últimas palabras. & aún le amaba, aún quería decidirse por la segunda opción: permanecer a su lado, pero de nuevo ese pensamiento se asomaba dejándole saber que alejarse era lo mejor.
A pesar de los deseos de ella, él no regresaría, no miraría atrás, porque había creído las palabras de su amada, sí, porque todavía le amaba.
Mientras ella se ahogaba en la desesperación y los recuerdos, tratando de encontrar la paz que había pensado que estaría detrás de aquel adiós, pero no era paz, era angustia, era el dolor de un adiós confuso , de una despedida como nunca antes la deseó. Este era el final y la vez el comienzo de algo nuevo, nuevas oportunidades, pensamientos nuevos, cambios marcados por lágrimas que durante tanto tiempo derramó por la misma causa, eran las mismas lágrimas rotas que había tratado ocultar. ©