—La próxima vez les daré una putiza.— el chileno les regañó a los tres hermanos menores por no llegar a la cena del anterior noche.
—Ya baste pelotudo, aún son niños.— Argentina como siempre les defendía a los pequeños.
—Tienen que ser más responsables, además ¿que nos habrán dicho nuestros invitados?— dijo Chile molesto intentando no explotar.
—Ya, tranquilo Chile ya pasó.— añadió Colombia al dejar el desayuno sobre la mesa.
—Perdón.— se disculparon los hermanos menores por sexta vez a Chile con una expresión de orgullo.
Típico de ellos aunque se disculpan su orgullo les domina.
—¿Ves? Te están pidiendo perdón.— hablo Argentina poniendo sus manos sobre los hombros de Bolivia y Ecuador.
Chile solo soltó un suspiro pesado y tomó un pequeño sorbo de su taza de café.
—Bien... lo que venía a decirles es que... nuestros invitados se quedarán por un tiempo, por negocios.—
—¿Y?— preguntaron los tres desanimados.
—Y es que... no se acerquen a Rusia, ni Alemania. ¿Entendido?—
—¿Que? Pero ¿por que?— cuestionó Bolivia confuso cruzándose los brazos.
—Solo hagan caso y punto. Desayunen ahora se les hará tarde para el instituto.— sonó firme, mientras leía unos documentos al tomar una taza de café.
Los menores rápidamente desayunaron, se despidieron de sus hermanos mayores y se retiraron.
En el instituto caminaban por los pasillos encontrándose con sus amigos latinos.
Al hablar, reír y hacer cualquier tontería el megáfono de la escuela empezó a sonar.
—Buenos días alumnado, se pide que se reúnan al teatro en 5 minutos, repito. Reúnanse en el teatro en 5 minutos. Gracias.— comunico la ONU.
Los estudiantes a oír el comunicado obedecieron al pedido de su superior.
Los jóvenes junto con su grupo jugaron carreras quien llegaba primero y el que llegaba último tendría que costear a cada uno.
Lograron llegar ingresaron e inmediatamente tomaron asientos.
Se acomodaron los demás, se callaron al escuchar los pasos de la ONU y escucharlo.
—Buenos días alumnado. Hoy nos reunimos a dar la bienvenida a las potencias mundiales. Que nos ayudará a que esta institución crezca más y que tenga los buenos recursos para ustedes. Denles una cálida bienvenida.— los países de gran régimen entraron mostrando su superioridad y seriedad que unos cuantos de los estudiantes cayeron ante el aspecto mayor que tenían ellos y esa aura misteriosa que los cubrían.
Hasta en sus ojos se morían por derretirse en los brazos de ellos.
Pero el pequeño boliviano solo les miraban como cualquier país y se unió con los aplausos de sus compañeros.
En el escenario los de aspecto mayor no mostraron en ningún interés sobre los estudiantes, excepto el ruso.
El más alto y fornido que sus otros compañeros no apartaba de la vista sobre el boliviano.
En su interior sintió un calor inexplicable, que le insistían de tocar de nuevo su piel, sentir su calor, su respiración, su aroma, y el nerviosismo y vergüenza que le parecieron adorable en el incidente de la cena.
El ruso no escuchaba nada de la presentación de USA, ni los planes para este instituto.
Pero en un dos por tres, el tiempo se acabó.
—See you later! (¡Nos vemos luego!)— USA despidió por parte de sus amigos y así bajar del escenario.
—Bien Chicos, esta reunión se finalizó ahora pueden a sus respectivas clases. Nos veremos en otra ocasión.— se despidió la ONU y todos se desconcentraron.
Los tres hermanos subían de las graderías para su primera clase mientras que subían Bolivia hizo memoria de no haber metido el libro de economía en su mochila.
—Mierda... adelántense, ¡ahora vuelvo!—
Bolivia se alejaba a paso veloz.
En los pasillos se encontraban vacíos, solo Bolivia faltaba ingresar a su clase.
En el lugar de los casilleros logró sacar y guardar su libro en su mochila, ya aliviado fue de regreso a su clase.
Al caminar tranquilamente vio el kiosco abierto, y como todo boliviano fue a comprar unas chucherios para comer en horas de clases.
Salió del colegio rápidamente compró unas golosinas, cuando al guardarlo sintió un olor a cigarrillo.
Bolivia por su curiosidad fue a inspeccionar, mediante que se acercaba el olor se hacía más fuerte y vaya... sorpresa se trataba de Rusia.
Pensé ya que inmediatamente se imagino el rostro enojado de Chile por la advertencia que le dio en la hora del desayuno.
Al querer desplazarse su móvil empezó a sonar.
Por El Fuerte tono Rusia giró su cabeza y de la nada se le escapó una sonrisita.
—Vaya... no sabía que eras un pequeño acosador.— dijo en un tono burlón coqueteó.
El tricolor por el nerviosismo de intentar de apagar hizo caer su móvil.
Por su torpeza logró sacar una risa al ruso, Bolivia se sonrojaba por la vergüenza y lo torpe que es.
Se agachó y al fin pudo apagar su teléfono.
—Un pequeño acosador pero también torpe.— este le dijo mientras se acercaba al boliviano mientras expulsaba humo entre sus labios secos por el cigarrillo.
El tricolor con su mano apartaba el humo, el menor no se acostumbraba el olor.
Aunque estaba mezclado también con el licor.
—Por sea acaso soy Bolivia si te olvidaste, y deja de fumar o te vas a morir.— añadió Bolivia mirándole fijamente alzando la mirada.
—Que ternura que un país muy pequeño como tu proteja a un gigantón.— comentó Rusia al pisar su cigarro y juntándose más al Boliviano.
—Y qué un gigantón se deje domar por un pequeño.— Bolivia saco la lengua y en vez que le cause molestia al ruso le vio adorable que inmediatamente quisiera jugar con esa delgada y pequeña lengua. —Pero por favor señor Rusia piense en su salud primero, bueno... ya me tengo que ir... nos vemos.—
Rusia le detuvo sujetado su muñeca y al fin pudo sentir su delicada piel que pronto ya sería una droga para el.
—Pero antes...— sacó un cigarrillo. —¿Lo quieres?— mostrándole mientras le analizaba el cuerpo de boliviano. Y para el lo veía como un cuerpo de un niño... no... de un cuerpo joven pero fuerte que no dejaba el Aura delicado y sumiso.
Rusia ya estaba empezando a perder la cabeza.
—Yo soy muy menor como para consumirlo.— rechazó el tricolor intentando zafar el agarre de Rusia.
—¿Quien te dijo que era para consumirlo? Solo ten.— intento convencer al pequeño.
Bolivia le miró confuso y de nuevo regresó su mirada al cigarrillo.
En ese instante sintió que... debía aceptar el cigarro.
Pero sabía que estaba mal, muy mal.
Aceptar un cigarro de un mayor... y sobre todo que el es Rusia, que Chile le prohibió tener contacto con el pero...
Sería un riesgo pero... sería una experiencia única y algo inolvidable.
¿Aceptar un fruto prohibido, que será el primer paso de que... los deseos, pensamientos impuros, incluso que satisfacerse que le podían llevar al infierno pero sentirse como el paraíso?
Bueno ese será el mayor consecuencia, una consecuencia que no se repetirá y una consecuencia que valdrá la pena.
El tricolor lo tomó y se lo guardó en su mochila.
Y así se finaliza el primer paso.
El primer paso de un deseo intenso que pronto se cumplirá.