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Acá cito y traduzco algunas cosas del sitio www.exclusivepumping.com. Si hablas ingles, chusmealo. Agrego también algunas reflexiones desde mi experiencia.
QUE SACALECHE USO?
Existen sacaleches manuales, y sacaleches eléctricos. Para extraer leche exclusivamente se recomiendan los sacaleches eléctricos “hospitalarios”, que tienen un poder de succion mayor que los que se suelen vender en las farmacias , y son mas amables con la teta. Ademas vienen con extractor doble, que permite extraer de ambos pechos a la vez ahorrando muchísimo tiempo. Son sacaleches muy caros, en España es habitual alquilarlos por día, yo conseguí acá alquilar un sacaleche de la marca Medela, el modelo se llama Pump In Style Advanced (PISA, por sus siglas), está publicado en Mercado Libre para Capital Federal. La verdad es que no estaba en el mejor estado, pero me sirvió para empezar. Lo tuve mas o menos 2 meses y me salió muchísimo menos que comprarlo (una decima parte diría). El sacaleche eléctrico de Avent, por ejemplo (que me habían prestado, no es hospitalario) no vacía la teta con igual eficacia y el uso continuado lastima el pezón.
Aca hay info interesante https://sacaleches.org
CON QUE FRECUENCIA EXTRAER LECHE?
Depende en qué momento de la lactancia decidiste extraerte leche exclusivamente. En mi caso, fue a los 2 meses de bebé, cuando mi producción ya estaba más o menos establecida. Hay mujeres que tienen bebés prematuros que aun no pueden succionar, o que deciden no amamantar y sólo extraerse leche desde el comienzo; en estos casos deben arrancar de cero la lactancia con el sacaleche. Entonces, si se arranca de cero lo ideal es extraer leche cada 2 o 3 horas (esto se cuenta desde que empieza la extracción y no desde que finaliza) o bien entre 8 y 12 veces por día, hasta que se establezca la producción de leche (suele ser así las primeras 12 semanas). Si arrancaste más adelante, va a depender de cuanta leche podes sacarte. Hay mujeres sobreproductoras que desde el comienzo se extraen mucha leche y hasta empiezan a congelar. Otras producen justo lo necesario y extrayendo quizás 4 o 5 veces al día pueden mantener el ritmo de alimentación del bebé (en este grupo están quienes quieren armarse un stock de leche para el futuro y se estimulan para sobreproducir). Y están las “subproductoras”, es decir las que no producen suficiente leche. En estos casos hay que estimular la producción extrayendo leche más seguido hasta que aumente la producción. Hay técnicas para aumentar la producción de las que hablaré en otro lado.
Yo recomiendo tener a mano siempre un sacaleche manual. Sobre todo en Argentina que se corta la luz a cada rato. A mi me resulta fantástico el de Avent, y he leído de muchas mujeres que logran sacarse más leche en menos tiempo con un sacaleche manual. Es también mi experiencia, pero la extracción exclusiva con ese sistema puede ser muy dura, desde la posible tendinitis en la mano hasta el embole absoluto de no poder hacer nada más con las manos mientras se extrae la leche. Yo hace 2 meses que me extraigo únicamente de forma manual, pero logré reducir las extracciones a 3 por día y es más llevadero. Creo que al comienzo me hubiera sido imposible. En USA existen corpiños “manos libres”, donde se insertan los conitos del sacaleche. No encontré nada parecido acá, pero siempre alguien conoce a alguien que viaja al primer mundo… Yo nunca tuve pero por lo que leí es un placer usarlo.
CUANTO DURA CADA EXTRACCION?
Depende de cada mujer y su respuesta a cada sacaleche. Con el sacaleche eléctrico de Medela (PISA) yo tardaba 20 minutos en vaciar cada pecho (no lo había alquilado con ambos conitos o “copas” entonces me sacaba de a una por vez). Con el manual tardo la mitad y logro sacar más leche. La idea es extraer hasta que no salga más leche, pero recomiendan no tener sesiones de más de 20 minutos por pecho). Ayuda mucho masajear el pecho durante la extracción, por que agiliza bastante el proceso.
SOSTENERLO EN EL TIEMPO
Extraer leche resulta muy tedioso porque quita mucho tiempo, y puede ser muy solitario. Una se vuelve rehén del horario de extracción, interponiéndose con la vida social e incluso con el tiempo que una pueda pasar con el bebé. A medida que pasa el tiempo se pueden ir espaciando las extracciones porque tendemos a sacarnos más leche en sesiones más distantes entre sí, pero durante las primeras semanas, cuanto más seguidas sean las extracciones, más será la cantidad de leche extraída por día. A mi me resultó muy útil unirme a grupos y foros de mujeres que estuvieran en la misma situación; es difícil encontrar contención cuando no conocemos a nadie que pase por lo mismo. El tema es que sólo encontré estos espacios en idioma inglés. El grupo de FB en el que estoy se llama “Exclusively Pumping Mamas”, que recomiendo mucho a quien hable inglés. Encontré un grupo similar en español que se llama “mamás que no pueden amamantar, lactancia materna en diferido”, pero aún estoy esperando que acepten mi solicitud de ingreso.
Introducción
Se le llama lactancia diferida a la alimentación con leche materna que no se realiza directamente del pecho, sino extrayendo la leche primero y ofreciéndola al bebé con mamadera. Es usual que muchas madres inicien esta práctica al retomar sus tareas laborales, pero en este lugar hago referencia a la lactancia diferida exclusiva, cuando amamantar no es posible por las razones que sea y la alimentación se realiza exclusivamente de manera diferida.
Decidí escribir esto por mi experiencia personal. Transité todo el embarazo con la convicción de que daría el pecho a mi bebé, aunque consciente de que podía no ser sencillo al comienzo. En los últimos años me informé mucho sobre cuestiones de alimentación y modifique bastante mis hábitos alimenticios; de la mano de esto es que quería que mi hijo se alimentara exclusivamente de leche materna. Al quedar embarazada leí mucho sobre los beneficios de dar la teta en el desarrollo del bebé y éste fue el principal motor del camino que después tomé.
Hay mucho mandato detrás de la lactancia materna. Varias mujeres critican sin piedad a quienes no han podido dar el pecho, generando muchísima culpa cuando el asunto se complica. Dicen que si el bebé prende bien, no duele. Que el pezón invertido no debería ser obstáculo para dar la teta. Que dar la teta es hermoso y mágico y natural. Que todas las mujeres pueden dar la teta, que si no le das la teta a tu hijo el pobre crío crecerá con una deficiencia horrible de amor y nutrición, etc etc etc. Lo que nunca escuché ni leí es que la posibilidad de dar el pecho tiene mucho que ver con la neurosis de cada mujer, que si bien es la opción natural de alimentación como mamíferos, no hay demasiado de naturalidad en el ser humano; nos desviamos de lo natural desde que somos seres hablantes atravesados por la cultura. Somos una especie que sexualiza la teta, que come más por placer que por hambre, que contamina el mismo planeta en el que vive, que mata a los de su misma especie. Cómo pueden argumentar que dar la teta debería ser fácil porque es para lo que la naturaleza nos diseñó, si desde que nacemos nos separan cada vez más de la naturaleza? Por algo las mujeres de los pueblos aborígenes son las que menos inconvenientes presentan a la hora de parir y dar la teta. Ojo, hay mujeres a las que les resulta facil, pero no es la regla general.
Yo lo intenté. Vi a tres puericultoras distintas a las que luego bombardeé por teléfono, hablé con varios pediatras del asunto, usé pezoneras, leí todos los foros, blogs y libros, intenté todas las posturas del kamasutra de la lactancia, y nunca pude dar la teta sin padecerlo. Mi bebé no prendía bien a pesar de manejar la teoría a la perfección (soy nerd de nacimiento) y el dolor era insoportable. Aveces me sacaba leche y se la daba con mamadera para descansar mis pobres pezones de la masacre. A los 2 meses me empezó a doler menos pero bebé se había acostumbrado a la mamadera y empezó a llorar mientras lo amamantaba, y no comía a menos que masajeara la teta al mismo tiempo. Yo lloraba todos los días de la frustración, y bebé estaba alteradísimo. Un día pregunté a la pediatra si era posible basar la alimentación en únicamente sacarme leche y dársela con mamadera. Me dijo que era posible, pero muy difícil. Y mi nerd interior navegó todos los mares de internet en busca de madres que ya lo hubieran hecho, topándome finalmente con un grupo de Facebook en inglés, idioma que por suerte domino. En Estados Unidos es muy común esta práctica, es un grupo que al día de hoy tiene 20.000 miembros (y no es el único grupo con esta temática). Hay información valiosísima que hizo que mi niño de 7 meses al día de hoy pueda seguir tomando leche materna. En el primer mundo es más fácil ya que toda la logística para extraer leche está a un pedido de Amazon de distancia, y se consiguen productos de toda clase para estimular la producción de leche, para tunear los sacaleches, y todo es mucho más barato. Pero bueno. Se puede hacer. Me hubiera gustado toparme con toda esta info pero escrita por alguien local, o al menos de geografías más cercanas o tercermundistas; por eso hago esto, para tirarle una soga a las mujeres que se están por caer de la lactancia y buscan una alternativa previa a ofrecer leche de fórmula.
El lunes empiezo
Hace más o menos tres lunes que lo dije.
Voy a empezar de a poco. Tranqui. Con tiempo. Así no estoy corriendo contra el reloj las últimas semanas. Un poquito todos los días aunque sea.
Y el primer lunes me hice la re boluda. Ni siquiera lo intenté. Ni siquiera lo busqué. Total tenía tiempo. Pasó una semana entera. Y la mitad de otra.
Los días me respiraban en la nuca. Me hacían marca personal. Pero logré eludir el apuro todas las veces.
Hasta que un día, buscando otra cosa, me topé con él. Ahí estaba, al alcance de mi mano. Me tembló un poco el pulso, pero lo agarré. Con bronca.
Lo apoyé en la mesa y lo ignoré varios días más. Ni siquiera abrí el paquete. No espié. No revisé. Nada.
Otro lunes se me fue de las manos. Martes. Miércoles. Tengo algunas lagunas. No sé cómo llegó hasta la cocina, pero el viernes me lo encontré ahí.
Me estaba siguiendo. Me ahogaba. Como que se me cerraba el pecho cada vez que lo sentía cerca. Logró dominarme.
Una noche abrí la bolsa. Inspeccioné el contenido. No me animaba a tocar nada. Cada una de sus partecitas inmundas estaban ahí. No faltaba nada. No tenía más escusas.
Destapé la ollá. El agua hervía. ¿Y si por accidente se me derretía? Hubiese estado bueno.
Tiré todo adentro. Las botellitas. El embudito, El plastiquito. Las tapitas. La manijita del orto.
Ahora ya está. Todo hervido. Todo higienizado. Todo limpito. Todo como nuevo. Esperando que llegue otro lunes. Ese maldito lunes. O jueves o sábado. Da lo mismo. Ese maldito día en que me convierta en su esclava de nuevo. En que lo meta en la mochila junto a la compu y las llaves de la oficina. En que se apodere de mis tetas.
Te odio sacaleche. Te odio. Te juro que te odio.