Chapadmalal. Punta del Este. Caracas. Morrocoy. Choroní. Montevideo, varias veces. Playa Verde, varias veces. Córdoba, varias veces. Valeria del Mar. Guayaquil. Olón. Puerto López. Punta Blanca, varias veces. Ayampe. Puembo. Cuenca, dos veces. Baños. Ayangue. Galápagos. Quito. Bahía.
El primer viaje lo hice en el asiento de atrás, con Luci de 1 mes sentada en su huevito. Sosteniéndole la cabeza todo el viaje para que no se le cayera para el costado. Llevamos cochecito, moises, bolso de pañales, bolso de ropa de Luci, bolso de ropa nuestra, ropa de abrigo, ropa de verano, mantita, frazadita, chupetes. Todo de más. Hicimos varias paradas en el camino para dar la teta, cambiar pañales, estirar las piernas. La llevamos sólo una tarde a la playa. La dejamos en el cochecito, tapada con dos toallas y un buzo. Para que no le entrara ni el más mínimo rayito de sol.
La semana pasada nos fuimos a Bahía de Caráquez. Armamos la valija en una hora. Una para los cuatro. Nos levantamos a las 6. Salimos a las 7. Almorzamos por el camino. Llegamos a las 12, nos cambiamos. Y a la playa.
En el medio pasó que no paramos de movernos. Viajamos. Mucho. Cualquier excusa siempre vino bien para armar los bolsos y salir.
Sí, viajar con hijos es lo más incómodo del mundo. Un quilombo. Cuarenta y cinco cosas para hacer antes de salir. Cuarenta y cinco cosas más para planificar los 15 días anteriores a irte. Un estrés. Quiero cancelar el viaje todo el tiempo. Mejor nos quedamos en casa, hacemos el plan de siempre y la pasamos bien, dale?
Pero vale la pena. Lo juro.
A mí eso de que lo más lindo de la vida son las pequeñas cosas, lo cotidiano. Ver a tus hijitos jugar con masa en el piso de la cocina, mientras vos calentás la cena. Las bolas. Me aburre. De lunes a viernes, la vida y rutina familiar es un embole el 80% del tiempo.
Yo la paso bien cuando viajamos. Donde sea. Dejar todo atrás y salir. Aunque cueste un huevo, el 80% de las veces vale mucho la pena.
Cuando viajamos, me conecto. Estoy ahí. Resuelvo sobre la marcha, confío que la vamos a pasar bien. Me pongo más flexible. Vale no bañarse todos los días. Vale comer a cualquier hora. Vale no dormir la siesta. Vale volver de la playa llenos de arena, parar por el camino a comer una pizza y a las 19.30 todos dormidos. Vale apaliar el hambre de las 12 con galletitas dulces.
Viajar es mi oportunidad de disfrutar a mis hijos de verdad. Los amo más cuando estamos de viaje. La pataleta en el auto, las ganas de hacer pis en medio del aterrizaje, la chorreada de helado en mi bikini, la arena en la cabeza y adentro de las orejas, las peleas por el baldecito rojo o la palita verde. Me la banco estoica. Lo disfruto. Me relajo.
No lo cambio por nada. Y menos por las pequeñas cosas de la vida.
La vida son cosas grandes. Mover a tu familia de 4, 5, 6 personas hacia otro lugar. Explorar. Conocer. Hacer lo que no haces siempre. Probar otra cosa. Otra comida, otra cama, otros horarios, otra rutina, otro juego.
Irme de mi casa es irme de mí. A encontrarme con ellos.
Este post viene con yapa. Porque me lo pidieron.
Tips para viajar con hijos:
1) Habitación de hotel con tele en el cuarto para los momentos álgidos, como por ejemplo, cuando hay que poner el protector solar o cuando hay que bañarse y vestirse para ir a cenar.
2) Hotel con servicio de restaurant. No es negociable. Llegar a las 7 de la tarde y saber que tenés que salir a cenar con los pibes agotados, no es una opción. O sea, que sea una opción, pero no un deber. Si te garantizas que te pueden hacer unos fideos con queso en el hotel, ya está.
3) Cepillo y un pedacito de jabón blanco para lavar la mamadera donde sea.
4) Bolsito con provisiones: galletitas dulces, agua o jugo, bananas, caramelos, chizitos. Es tu AS bajo la manga para momentos de furia (olvidate que no es hora de las galletitas o que no da comer chizitos a media mañana o que los caramelos tienen demasiada azúcar).
5) Una muda de ropa para cada día y no más. No más. Excepto para menores de dos años, donde está absolutamente recomendado llevar una o incluso dos mudas de ropa adicionales.
6) Camperas o buzos. Aunque vayas al Caribe.
7) Manta, pareo, frazada. Cualquier cosa que sirva para tirar en el piso y cambiar un pañal o dormir una siesta.
8) Termómetro y termofren/ibuprofeno.
9) Ipod/CD/Celular/DVD con música infantil.
Y el último y más grande consejo que puedo darte es que le compres una mochila con rueditas a cada uno de tus hijos, incluso el que tiene un año y medio. Que la noche anterior cada uno meta los juguetes que quiera llevar. Así se entusiasman con el viaje y se hacen responsables de algo. No temas, no vas a terminar cargando vos con esos bártulos. A los pibes les coooooooooooopa llevar sus mochilas arrastrando.
Capaz que después no usan ni uno solo de los juegetes que llevaron, pero no importa. El objetivo no es ese. El objetivo es que tengan algo de que ocuparse mientras haces el check-in.