La rutina se vuelve cómoda y me olvido de todo lo que he hecho para estar acá, para lograr lo que quiero.
La rutina es tan cómoda pero me quita más de lo que me da, porque cada vez me levanto y me siento más inútil que ayer.
La rutina hace que me pierda entre tanto vicio y superficialidad, entre tanto placer instantáneo.
La rutina que tengo se ha vuelto tan trágica, volviendo mi vida una tragicomedia donde todos mis días son iguales.
La rutina me dio mi zona de confort, esa zona que nunca me permitirá crecer y seguir explorando la persona que soy.
La rutina que me hace procrastinar todos los días me cansa mas que rechazar salidas o una caminata. Me quita las ganas de ejercitarme y mejorar, de cambiar.
La rutina me volvió tan monótona, tan básica, tan mediocre. Complacerme en vicios y sentimientos a medias a sido el peor error que pude cometer.
La rutina me quito la vida y la persona que era, me regaló conformidad y me quitó la singularidad, la fortaleza, las ganas de salir ahí afuera y demostrar quien soy.
-Magda V.










