Salgo a caminar por el sendero de la vida. Por lo regular siempre cargo con una mochila de diversas frustraciones, algunos sueños, incontables ideas, inquietantes problemas, una que otra sonrisa, con la mirada limpia y el paso lento.
No se me da lo de hablar con cualquiera, menos de dar mi tiempo a quien no lo valora; pero si encuentro un corazón dispuesto y una alma sincera, con gusto regalo momentos de cordialidad, minutos de amabilidad.
Salgo y voy desperdigando lo que me aqueja; y lo que me hace feliz, lo guardo y lo dejo para cuando tenga que sacarlo para recordarme que la vida es eso que día a día caminamos y que con buena actitud podemos hacer que funcione.
Leregi Renga








