Drabble pedido por theanniewisegirl: Si aún estas haciéndolos… podría pedirte un drabble? Podría ser con Sam y angst, con un poco de fluff al final? Quizás la lectora tiene miedo de algo o se paraliza durante una caza? ¡Muchas gracias!
Recuento de palabras: 1042
Advertencias: Depresión menor & sentimientos parecidos.
English Version: Far Removed From Reality
“Mira que chica tan bonita,” gruñó el fantasma, flotando a tu lado. “Está asustada hasta la médula.”
¡T/N! ¡Es un jodido fantasma! Puedes luchar, puedes ganar, tú—tu monólogo interior se interrumpió cuando los recuerdos de cada caza que había salido mal durante toda tu vida pasaban por delante de tus ojos. Todas las vidas que no habías sido capaz de salvar. Cada monstruo que aún seguía vivo porque no habías podido matarlo.
“!Mira, mira!” el segundo fantasma grito de alegría. Rebuscó aún más profundamente en tus más oscuros recuerdos que mantenías ocultos. Mientras las escenas cobraban vida como en una vieja película, tus músculos se tensaron. Oh, cómo te gustaría salir corriendo. Oh, cómo te gustaría que eso terminara. Pero no podías moverte. A penas podías respirar. Y los fantasmas se agarraron a eso. “Esta es divertida, ¡sí que lo es! Tantos malos recuerdos.”
“Me atrevería a decir que la ha liado más en su corta vida de lo que yo lo hice estado vivo.”
Uñas arañaron el cristal mientras los fantasmas cacareaban de alegría. “Y tú estuviste viva el doble de tiempo que ella lo va a estar.”
Cualquier otro día, la conversación entre esos dos fantasmas te hubiera hecho reír. Hubieras sido capaz de reconocer lo ridículos que eran. Lo lejos de la realidad que sus mentes estaban. Cualquier otro día, hubieras sido capaz de echar sal y quemar los huesos y seguir adelante.
Por supuesto, cualquier otro día, no te hubieras peleado con tu novio solo unos días antes ni te hubieras ido por tu cuenta. Cualquier otro día, no hubieras dejado que tus emociones se llevaran lo mejor de ti.
Cualquier otro día, hubieras sido capar de manejar esos horribles recuerdos que los fantasmas seguían sacando de tu mente.
“¿La matamos ahora o nos divertimos un poco más con ella?”
“Su mente ha estado marinando esos recuerdos reprimidos durante tanto tiempo. ¡Es absolutamente delicioso! No podemos acabar con la diversión aún.” Otra risita chirriante perforó tu conciencia mientras el fantasma abría la caja de los recuerdos que habías escondido en las oscuras profundidades de tu mente. Los recuerdos de tu familia.
En cuanto los recuerdos comenzaron a reproducirse en la habitación, los miembros de tu familia moviéndose como si ellos mismos fueran fantasmas, todo se disipó. Apenas fuiste consciente del eco de los disparos mientras caías al suelo. No importaba que las imágenes holográficas de tu familia hubieran desparecido. Aún podías verlo todo, reproduciéndose como si estuviera sucediendo de nuevo.
“T/N, ¿en qué estabas pensando?” Sam aulló. “¡No puedes salir huyendo y meterte en una caza como esta tu sola!.”
“Lo siento,” murmuraste entre lágrimas. No estabas segura de a quien le estabas pidiendo disculpas. ¿A Sam? ¿A la gente a la que no habías podido salvar? ¿A la gente que murió porque no habías sido capaz de hacer tu trabajo y matar al monstruo? ¿A tu familia?
“¿Lo siento? ¡Dean y yo hemos estado enfermos de preocupación desde que te fuiste!”
Las palabras de Sam fueron un clavo en el recuerdo de otra caza más que habías estropeado a lo grande. Otro recuerdo que tirar en la cada vez más grande pila de fallos de tu vida.
“Cuando te fuiste, pensé que volverías al día siguiente con resaca o algo así. ¡Podías al menos habernos llamado o al menos enviado un mensaje! Pero tal y como estaban las cosas, hemos tenido que—“
Sam se detuvo para disparar a uno de los fantasmas que acababa de reaparecer. El segundo fantasma apareció de nuevo, solo para arder en llamas. En un rincón de tu mente, donde la maquinaria que hacía trabajar la lógica aun funcionaba, supusiste que Dean debía haber encontrado los huesos que tú no habías encontrado.
“Hemos tenido que rastrearte y—“
“¡He dicho que lo siento!” le gritaste, incapaz de soportar un segundo enviste de su ira. “¿Vale? Siento ser una horrible excusa de cazadora e incluso una peor novia. ¡Siento haber preferido huir a tratar de arreglar las cosas! Siento haber matado a mi familia y siento que te estés dando cuenta ahora de que no soy una buena persona. ¡Siento haberte hecho perder el tiempo pero ya no soy problema tuyo, Sam!”
Sam comenzó a decir algo, pero desvió la mirada por encima de tu hombro y apuntó al fantasma justo antes de que ardiera en llamas. Soltó un gran suspiro, y respondió a Dean que le llamaba por teléfono. Tras asegurarle a su hermano que todo estaba bien, colgó y se acercó hacia ti. Dejándose caer al suelo a tu lado, Sam se estiró hasta alcanzar tu mano, ignorando tus intentos de poner algo de distancia entre vosotros dos.
“Estas equivocada, T/N. En todo. No estoy enfadado contigo. Estoy enfadado porque pensé que no podría hablar contigo nunca más y no podría hacerte entender que aún te quiero. Incluso después de nuestra pelea. Y no sé que es lo que esos fantasmas te han hecho, pero tu eres una de las mejores cazadoras que he visto nunca. Y estoy orgulloso de poder decir que eres mi novia.”
“Me escapé,” le recordaste, refiriéndote a tu comportamiento infantil de hace unos días.
“Sí, eso fue una mierda.” Sam te concedió. “Pero eso no cambia el hecho de que te quiero. Y sé que tú también me quieres. Podemos hacerlo, T/N. Sé que podemos. ¿Déjame que te convenza a ti también?”
Una nueva oleada de recuerdos recién extraídos te llegaron en cascada, pero a través del horror y la confusion, sentiste los ojos de Sam fijos en los tuyos. Su mano sujetaba la tuya. Podías escuchar su vos diciéndote que te amaba.
Y de repente, la oscura cascada comenzó a hacerse más ligera mientras que los recuerdos felices comenzaban a regresar. Recuerdos de Sam y tu riéndoos. Recuerdos de todas esas cazas que los Winchester y tú habíais podido celebrar. De la gente a la que habíais salvado. Recuerdos que te recordaban por qué aún te levantabas cada mañana.
Recorriste la distancia que te separaba de Sam y te sentaste en su regazo. Sujetándote a él como si fuera tu único salvavidas en el medio un océano atronador, tus lagrimas mojaron su camisa mientras sus brazos te rodeaban y grababan promesas en tu piel.