Anormal
Inglés autor: @imagining-supernatural Traducido por: @kclaire1
Pedido anónimamente: Hoooola! ¿Puedes hacer uno en el que la lectora tiene poderes telequineticos pero no los usa porque tiene miedo de que Sam y Dean vayan a decirle algo o a juzgarla. Pero en una caza algo sale mal y ella se ve forzada a usar sus poderes. En lugar de enfadarse, Sam y Dean están impresionados y son comprensivos y están tan agradecidos de que la lectora sea así, que no tiene que esconderles ya nada.
Pedido anónimamente: ¿Podrías hacer un Sammyxlectora con algo de destiel? Si no son tu ship, lo entiendo completamente. ¡Gracias amor!
Recuento de palabras: 2.442
Advertencias: Ninguna
N/A: La primera idea me recordó a un oneshot que escribí hace unas semanas, así que es un poco la “Versión de Dean” de: Veintiuno.
English Version: Abnormal
“¡Muévete, Winchester!” golpeaste la puerta de Dean a las seis de la mañana, dándote el placer perverso de despertarle. “Tenemos calles que patear y vidas que salvar.”
“Tú si que eres una calle,” Dean te contestó, lo de insultar no era lo suyo a estas horas tan tempranas.
Sonriendo, golpeaste la puerta de nuevo. “Diez minutos. Desayunamos por el camino.”
Dejaste a Dean a lo suyo y caminaste por el bunker. De hecho, te habías portado muy bien con Dean. Después de todo, ya llevabas levantada una hora, preparada para salir, pero le habías dejado dormir hasta que Sam volvió de comprar suministros. Entraste en la cocina y automáticamente una sonrisa cubrió tu rostro cuando viste a Sam sacando la compra de las bolsas para volver a guardarlas. Incapaz de contenerte, cruzaste la cocina y le abrazaste, poniéndote de puntillas para darle un beso en la nuca. “Buenos días.”
“Buenos días.” Sam se giró entre tus brazos y te atrajo hacia él, dándote un beso de verdad. “Tengo muffins y Fran me ha dicho que te diga que tienes que pasarte por allí y hacerle una visita. Creo que piensa que te tengo aquí escondida.”
“¿Y es verdad?” Bromeaste.
Sam sonrió pícaro, haciendo que algo en tu estomago revoloteara, y caminó hacia atrás aún abrazado a ti hasta que tu culo tocó la encimera. Pegándose a ti, se inclinó y te besó el lóbulo de la oreja. “Por supuesto que es verdad. ¿Cómo si no te iba a tener toda para mi solo?”
Giraste la cabeza y le diste un ligero beso que rápidamente se tornó en algo más apasionado.
“Ahg,” Dean gruñó mientras se tambaleaba por la cocina en busca de café. “De verdad, sois como el principio de todas las pornos que he visto. Todo el tiempo.”
“No todo el tiempo,” le contestaste. “Pero no te dejamos ver la parte buena.”
“Gracias a dios por ello,” Dean miró hacia arriba y tu pusiste los ojos en blanco sabiendo exactamente lo que sentía por Dios. “¿Dónde esta mi café? Si vamos a irnos las mierda y media antes del amanecer, y voy a tener que estar a todas horas con la pareja que hace la audición con el número tres para Casa Erótica, necesito café.”
“La jarra está donde siempre,” le respondiste, aun atrapada ente Sam y la encimera. Mirándote a los ojos, Sam sonrió travieso antes de moverse hasta colocarte con la espalda contra su pecho.
“Hablando de pornos, ¿me pareció escuchar a Cas aquí anoche?”
Dean se enderezó como si le hubieran electrificado y tú te reíste. Dean y él eran pareja, no importaba lo que ellos dijeran. Aunque Cas casi lo había admitido un par de veces. “¿Qué? ¡No!”
“Mn-mm,” insinuaste. “Estaba casi segura de haberle oído.”
“No se como puedes oír nada con el sonido de tus desagradables gruñidos.”
Si Dean pensaba que darle la vuelta a la conversación para hablar de Sam y de ti le iba a funcionar, estaba equivocado. Ningunos de los dos tenías vergüenza y por lo tanto no se os podía avergonzar. Conocías tu relación y eras dueña de ella. Dean y Cas por otro lado… era tan divertido burlarse.
Bueno, tú lo sabías todo de tu relación. Había una cosa que Sam no sabía, pero no importaba porque nunca lo iba a saber. No ibas a ser una rarita, y desde luego no ibas a darle a los Winchesters una razón para odiarte y cazarte.
“Mnn,” Sam fingió considerar la respuesta de Dean. “Nop. Definitivamente yo también escuché a más de dos personas la pasada noche.”
“Será mejor que te revises el oído, Sammy,” gruñó Dean. Parecía decidido a darlos la espalda, como si así no os dierais cuenta de que se estaba sonrojando un poco.
“Vale, Dean,” cediste por el momento. “Lo dejaremos estar. Ya nos lo dirás cuando estés preparado.”
Antes de que a Dean se le ocurriera una respuesta, Sam se movió de detrás de ti y te agarró de la mano. “Incluso nos vamos a ir a llevar la comida y la munición extra al coche, para que puedas disfrutar de tu café en paz.”
Dean miró al reloj de la pared. “Se supone que nos tenemos que ir en tres minutos, no tenéis tiempo para uno rapidito.”
“Me suena a reto, ¿eh Sammy?” levantaste las cejas mirando a tu novio que se rio y agarró un par de bolsas con la mano libre, empujándote fuera del bunker.
-----
“¿Demonios? ¿En serio?” preguntaste. “No es un poco…fácil?”
Sam se encogió de hombros y se echó hacia atrás en la silla. “No hemos cazado demonios desde que Crowley se convirtió en el Rey del Infierno. No hemos tenido que hacerlo.”
“¿Entonces qué? ¿estamos lidiando con demonios que han ido por libre a por la presa fácil y borracha? ¿No podemos decírselo a Crowley y dejar que él se ocupe de ellos?” sugirió Dean “Tenemos peces más gordos que pescar?”
“Pero ya estamos aquí,” apuntaste. “Hemos conducido durante horas, así que ya puestos podríamos matar algo.”
Sam sonrió orgulloso. “Esa es mi chica. Siempre a punto para un asesinato.”
Hubo un sonido de aleteo y Sam y tú alzasteis la mirada para ver a Cas parado detrás de Dean. Las mejillas de Dean comenzaron a enrojecer e intentaste con toda tu fuerza mantener el semblante serio. “Hola Castiel.”
“T/N. Sam.” Cas os hizo un gesto a los dos antes de centrarse en Dean. “Dean.”
“Cas,” Dean le saludó con brusquedad. “¿Qué estas haciendo aquí?”
“¿No es obvio, Dean?” preguntaste, muy muy inocentemente. “Estamos en tu habitación del hotel y son más de las diez.”
Cas arrugó la frente como siempre hacía cuando no entendía tus bromas, pero Dean lo entendió. Lo entendió demasiado bien, a juzgar por la mirada que te dedicó. “Le he preguntado a Cas.”
“No estáis cazando un demonio,” Cas abandonó el intento de darle sentido a tus insinuaciones. “Hay un Shōjō en la ciudad.”
“Ah, genial,” gruñó Dean. “Justo lo que nos hacía falta.”
“Espera. ¿Aquí?” Sam se inclinó hacia delante apoyando los codos en las rodillas y mirando a Cas. “Son japoneses. ¿No son dos de ellos en tan pocos años demasiados para América?”
“¿Qué demonios es un Shōjō?” le interrumpiste, sintiéndote fuera de onda.
“Un espíritu del alcohol. Te puedes unir a él y obligarle a hacer lo que quieras, que generalmente suele ser matar gente. Les gusta ir a por gente borracha, porque tienes que estar borracho para verles, y les gusta jugar con su comida.” Explicó Sam. “Nos cargamos a uno en Kansas hace algún tiempo.”
“Suena a fiesta animal.”
“De hecho, T/N, los Shōjō suelen tomar forma humana, así que no son animales en el sentido que estás pensando,” expuso Cas.
Incluso estando acostumbrada como lo estabas a las excentricidades de Cas, y a que lo tomara todo de forma literal, no pudiste dejar pasar la oportunidad de gastarle una broma. “Eh, Dean, explícale a tu novio que solo estaba haciendo una broma.”
Cas desvió rápidamente la mirada de ti a Dean. “Creí que no querías que lo supieran.”
Abriste la boca de golpe y apuntaste con el dedo a Dean, que se estaba poniendo mas rojo de lo que lo habías visto nunca. “¡Pillado! Lo sabía. Paga Sam. Te dije que iba a lograr que lo admitieran en menos de una semana.”
Sam ni siquiera fingió estar enfadado por perder la apuesta mientras rebuscaba en su cartera y te tendía unos billetes. “Dos días. No está mal, T/N. No está nada mal.”
“Gracias.” Fingiste una reverencia. Ahora que finalmente habías logrado de Dean y Cas admitieran sus sentimientos, podíais continuar. “Entonces, este Shōjō… ¿Cómo lo matamos?”
-----
Emborracharse siempre es una mala idea. Cuando estás borracha, las posibilidades de ocultar tu anormalidad son bastante mas reducidas de lo habitual. Y aún lo son menos si estás borracha durante una caza. Puesto tenías que estar borracha para ver a la condenada cosa esa, esperabas y rezabas para que no se te escapara accidentalmente.
“¿Veis algo?” preguntó Sam, moviéndose por la pared hacia donde tú estabas. Él estaba sobrio, ya que alguien tenía que estar alerta. Tú habías sacado la pajita más corta. Dean y Cas estaban a cargo de mantener a la futura victima a salvo, una chica que había engañado al idiota que había convocado a esa cosa. Por qué había venido a ese estúpido almacén y cómo se las había apañado para ocultarse tanto que ni siquiera Cas podía encontrarla era un misterio para ti.
“Solo tu precioso rostro. ¿Te he dicho ya cuanto me gusta tu nariz? Es tan perfecta y—”
Sam se rio y apartó tu dedo de su rostro. “El Shōjō, T/N. Tío, se me olvidaba como te pones cuando estás borracha.”
“¿Y cómo me pongo, Sam-u-el?” pasaste los ojos por el almacén abandonado, buscando a algo muy pálido con forma humana.
“Muy cariñosa,” susurró, inclinándose hacia delante para darte un beso en la mejilla. Emitiste un ruidillo de satisfacción y luchaste contra tu cuerpo que no quería hacer nada mas que empujarle contra la pared. La mente de Sam parecía tener la misma idea porque se alejó de ti un par de pasos, tratando de mantener una distancia de seguridad entre los dos.
Alejaste la mirada de él, tratando de concentrarte y de no dejar que el alcohol te nublara la mente y las habilidades para la caza demasiado. “¿Por qué los monstruos siempre están en sitios abandonados con poca luz? Ya son feos. Uno pensaría que al menos tratarían de encontrar la luz que les fuera mejor.”
“Tú limítate a buscar al Shōjō.”
“Vale. El Shōjō. Es un nombre muy raro—” viste un movimiento por el rabillo del ojo. “Pálido y que da miedo, ¿no?”
“¿Dónde?”
En lugar de responder, te dirigiste hacia allí, tambaleándote ligeramente. Hubo un fuerte grito, y Sam y tú os disteis la vuelta. La adrenalina te aclaró la mente y fue como si estuvieras sobria de nuevo, excepto que aun podías ver a esa cosa caminando hacia la pobre chica. Señalaste con el dedo, “¡Allí!”
Con la espada, Sam saltó hacia delante y atacó lo que para él solo era aire. El Shōjō saltó hacia atrás y se giró hacia Sam mirándolo.
“¡Tírate al suelo y rueda a la derecha!” ordenaste. El cuerpo de Sam reaccionó al instante al oír tu voz y se quitó de en medio justo cuando el espíritu se deslizaba en el lugar que había ocupado. La espada, sin embargo, salió disparada. Dean y Cas entraron en la habitación, pero no tuviste tiempo suficiente para advertirles antes de que el Shōjō les lanzara contra la pared y los dejara fuera de juego. Todo sucedió demasiado rápido. El Shōjō atrajo la espada, y te diste cuenta de que iba a atravesar a Sam. Ni siquiera lo pensaste.
Estiraste la mano y la detuviste a medio vuelo con la fuerza de tu mente.
Fue un instinto. Aquello que llevabas toda la vida reprimiendo y tratando de suprimir… sucedió.
La espada flotaba en el aire. Comenzó a sacudirse, atrapada entre tu fuerza telequinetica y la del Shōjō. Por el rabillo del ojo, viste a Sam abrir mucho los ojos mirando la escena y sacando la conclusión que habías temido siempre. Poderes como ese no eran normales. Pero Sam había estado en peligro y no habías podido quedarte quieta.
Con ese recuerdo, concentraste el resto de tu poder en la estantería llena de clavos oxidados que había detrás del Shōjō hasta que se le cayeron encima sorprendiéndola tanto soltó la espada. Con un simple pensamiento, la mandaste dando vueltas hacia ella, atravesándole el abdomen.
El mundo pareció haberse congelado cuando miró hacia abajo, a la herida y luego de vuelta hacia ti con una mirada de puro odio. El grito de agonía más desagradable que habías escuchado nunca salió de su boca mientras se caía hacia atrás, haciendose humo.
“¿Qué ha sido eso?” la chica preguntó, rompiendo el silencio.
“Sí, T/N,” dijo Sam con cautela. “Qué demonios ha sido eso?”
“¿Sorpresa?” hiciste una mueca y decidiste contarles la versión autorizada mejor que esperar a que te la sacaran mediante un interrogatorio. “No se cómo ni por qué, pero aparentemente soy telequinética. Lo he sido desde que nací. No soy ni un monstruo ni un demonio ni nada parecido, hasta dónde yo sé. ¿Un humano con un cerebro ligeramente más desarrollado?”
Dean se movió, mirándote indeciso durante un momento antes de que se le iluminara la cara. “Bueno, sea lo que sea, ¡ha sido increíble!”
“¿Qué?” esperabas ira y miedo. No un cumplido.
Sam miró a Dean antes de sonreír. “Nos has salvado la vida T/N. Bueno, no estoy contento con que nos lo hayas ocultado, pero entiendo el por qué.” Se levantó del suelo y camino hacia ti, atrayéndote entre sus brazos. Aún aturdida por la aceptación que los Winchesters te estaban dando, abrazaste a Sam lentamente.
“En serio. ¿Qué. Demonios. Ha. Pasado?” Prácticamente gritó la mujer, muy inquieta.
“Oh, sí,” murmuraste, separándote un poco de los brazos de Sam. En cuando fuiste capaz de mantenerte en pie por ti misma, trastabillaste. Sam estiró el brazo y te atrajo de nuevo hacia él para que te apoyaras mientras su adrenalina se disipaba y la embriaguez reaparecía.
“Vamos al hotel a comer algo y tomar una taza de café solo,” murmuró Sam. “Dean y Cas se ocupan de la chica, ¿verdad?”
Dean asintió y ondeó la mano para que os fuerais mientras Cas gateaba hasta donde estaba Dean y con ternura le curaba el corte que se había hecho Dean cuando le lanzaron contra la pared. Tras dar un par de pasos, Sam acabó levantándote en sus brazos y tú te acurrucaste contra él. “¿Te parece bien todo lo de la telequinesis?”
“Sí. Si tú dices que no sabes por qué la tienes, a mi con eso me basta. No eres un monstruo, y ya averiguaremos más adelante que está pasando, pero estoy perfectamente bien con ello.” Sam te dejó al lado del Impala y sujetase su rostro entre tus manos. El mundo aún daba vueltas, pero era difícil no concentrarse en los ojos de Sam. “Te quiero y voy a estar a tu lado sin importar la mierda que te pueda pasar. Mi vida tampoco ha sido exactamente normal.”
Le besaste, sujetándole del pelo para hacer que el beso durara más tiempo. “Yo también te quiero, Sam. Podemos ser anormales juntos.”
En el viaje de vuelta al hotel, Sam se rio, lo que hizo que le miraras curiosa. “Yo estoy saliendo con una telequinética y Dean esta saliendo con un ángel. Definitivamente lo normal no nos va. Para nada.”
¡Añádete Tu Misma A Mi Taglist Aquí!
Spanish Tag: @starswirlblitz @cristinabl @bad-moose












