Zu intensiv, zu nah und ich verliere die Kontrolle.
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Zalai magyar élet 1942.02.14. via EPA
Ich hatte immer Probleme mir die Reihenfolge der Sternzeichen zu merken, nach diesem Projekt wird es mir leichter fallen. Heute ist Schütze an der Reihe (23....
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El canto interior
[Para Dilthey, el Espíritu alemán encuentra en Haydn su lenguaje más genuino]
Wilhelm Dilthey (1833-1911) es un producto singular del Idealismo alemán. Su filosofía busca incansable un método propio para las ciencias del espíritu en el que la perspectiva histórica tendría lugar esencial: si bien al sustantivo Dilthey le añade por norma el adjetivo, de forma que el Espíritu se convierte en Espíritu Alemán.
Su visión de la historia del hombre “como historia de una cultura imputable a un espíritu nacional”, como afirma Blas Matamoro en su prólogo, le llevó a profundizar en ese Espíritu Alemán, que él no concibe nunca (y la puntualización es importante) de forma excluyente, pues, a su entender, las naciones se conforman por el triple principio de herencia, mestizaje y autonomía. Y en ese Espíritu, lógicamente, la música.
Matamoro recopila textos diversos, escritos al parecer entre 1906 y 1907, que nunca formaron parte de las ediciones oficiales del filósofo, y los arregla para un lector de hoy, agrupando lo disperso, completando las discontinuidades y aliviando la redacción de cierta “pompa imperial”, por lo que el resultado añade al carácter fragmentario de los originales la intervención decisiva del editor.
Parte el libro del coral alemán como elemento conformador de una música germánica que se define a partir de Bach y Haendel como “el arte de la interioridad”, lo que habría asegurado su triunfo sobre la extravertida música latina, y aquí es inevitable advertir que Dilthey mira desde el siglo XIX, con el dominio apabullante del sinfonismo centroeuropeo en la cultura europea.
Schütz, Bach, Haendel, Haydn, Mozart y Beethoven son los peldaños que llevaron a la música alemana a la cúspide. Dedicando especial atención a Bach y Mozart, Dilthey/Matamoro busca siempre en la música el latido expresivo de ese mundo interior, y en la elección de las obras comentadas (están, por ejemplo, el Fígaro y el Don Juan de Mozart, pero no Così) se adivina el método empleado: escoger lo que confirma la tesis inicial, pero no lo que la desmiente.
[Diario de Sevilla. 30-12-2018]
La gran música alemana. De Bach a Beethoven Wilhelm Dilthey. Edición, versión y notas de Blas Matamoro. Fórcola, Madrid, 2018. 158 páginas. 15,50 euros
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2. Anónimo (siglo XVI): Une jeune fillette
El tema de la monja a su pesar fue una constante de la literatura popular italiana durante la Edad Media y los primeros tiempos renacentistas. A un poema popular (Madre non my far monacha) se le adaptó una melodía de origen desconocido no se sabe muy bien cuándo, aunque se piensa que estuvo vinculada a las canciones bailables típicas de finales del medievo. La letra de ese poema iba a quedar vinculada al tema musical, que sería conocido en toda Europa como La Mónica (en distintas variantes, dependiendo tanto de la región como de la fecha concreta).
Se trata de una de las melodías más exitosas del paso del siglo XVI al XVII, cuando La Monica aparece en numerosas tablaturas, en las que se presenta casi siempre en forma de alemanda. La melodía fue utilizada entonces (y después) por algunos grandes compositores para elaborar variaciones o fantasías a partir de ella, entre los más conocidos, Du Caurroy, Frescobaldi, Byrd, Storace o Marini. En Alemania, la melodía se asoció con el texto Ich gieng einmal spazieren (así en una publicación de 1582 de Leonhard Lechner) y se convirtió además en el coral Von Gott ich nicht lassen, al que recurrirían más de una vez todos los grandes maestros alemanes barrocos, de Schütz, Schein y Scheidt a Buxtehude y Bach, que lo empleó por ejemplo en su cantata BWV 73.
La melodía adquirió especial difusión en Francia. Apareció ya en un cancionero lionés de 1557, pero su forma más conocida es la que tomó en Le recueil des plus belles et excellentes chansons, un libro que publicó Jehan Chardavoine en París en 1576 con un primer verso que decía Une jeune fillette. De esa edición saldría una versión que se haría incluso más popular como pieza navideña, con el título de Une jeune pucelle (Une vierge pucelle también). ¿Qué tiene esta melodía para causar tal fascinación? No lo tengo claro. Escrita en modo de re dórico, la melodía se presenta en la forma Bar (AAB), que fue tan característica de la música alemana desde la Edad Media, de tal modo que el motivo de los dos primeros versos se repite en los dos siguientes, mientras que los tres últimos de la estrofa desarrollan una frase musical nueva. Por supuesto se trata de una canción puramente estrófica, con lo que escuchada una vez las repeticiones pueden parecer banales, y por eso los intérpretes buscan distintas formas de variarlas. Reconozco que una buena cantante podría repetirme una y otra vez la melodía idéntica, y tardaría en cansarme. Tal vez sea la melancolía que desprende (su efecto asociado al texto de la joven encerrada en el convento es muy poderoso) o quizás esa belleza que encierran tantas veces las cosas más simples.
He usado la versión que grabó Claire Lefilliâtre junto a Le Poème Harmonique de Vicent Dumestre en un disco de Alpha en diciembre del año 2000. La traducción de la canción es mía.
Une jeune fillette
Une jeune fillette de noble coeur, plaisante et joliette, de grand valeur, outre son gré on l’a rendu nonette, cela point ne luy haicte, dont vit en grand douleur.
Un soir après complie, seulette estoit, en grand mélancolie se tourmentoit, disant ainsi: “Douce Vierge Marie, abrège moy la vie, puisque mourir je doy.
Mon pauvre coeur soupire incessament, aussi ma mort desire journellement, qu’à mes parents ne puis mander n’escrire. Ma beauté fort empire, je viz en grand tourment.
Que ne m’a-ton donnée a mon loyal amy, qui m’a tant desirée, aussi l’ay-je moy luy. Toute la nuit me tiendroit embrassée, me disant sa pensée, et moy la mienne a luy.
A Dieu vous dy, mon père, ma mère et mes parents, qui m’avez voulu faire nonette en ce convent. Où il n’y a point de resjouissance, je vis en desplaisance, je n’attens que la mort.
La mort est fort cruelle a endurer, combien qu’il faut par elle trestous passer. Encor’ est plus grand le mal que j’endure, et la peine plus dure qu’il me faut supporter.
Adieu vous dis les filles de mon pays, puis qu’en cett’ abbaye me faut mourir. En attendant de mon Dieu la sentence, je vis en esperance d’en avoir réconfort”.
Una joven doncella
Una joven doncella de corazón noble, amable, bella, de gran valor, contra su voluntad la han hecho monja, pero eso ne le gusta y vive apesadumbrada.
Una noche, después de Completas, quedó sola, melancólica, y se atormentaba diciendo: “Oh, dulce Virgen María, acorta mi vida, porque tengo que morir.
Mi pobre corazón suspira sin parar, y deseo la muerte todos los días. Que ni a mis parientes puedo avisar, mi belleza se desvanece y vivo atormentada.
Si sólo pudiera tener conmigo a mi fiel amigo, que me desea tanto como yo a él, toda la noche me tendría abrazada contándome sus cosas y yo a él las mías.
Adiós os digo, padre, madre, familia, que quisisteis que yo fuera monja en este convento, donde no existe la alegría; aquí vivo infelizmente, sólo espero a la muerte.
La muerte es un trance terrible de sobrellevar, aunque todos hemos de pasar por ella. Pero mayor es el mal que ahora soporto y más duros los sufrimientos que tengo que aguantar.
Adiós os digo a vosotras, muchachas de mi país, pues en esta abadía tengo que morir. Mientras espero la sentencia de Dios, vivo con la esperanza de encontrar consuelo en él”.
Heinrich Schütz
Birth Name: Heinrich Schütz Date of Birth: October 18 [O.S. October 8], 1585 Date of Death: November 06, 1672 Discipline/Occupation(s):Composer, Organist Nationality: German Period/Era/Style: Baroque Contribution(s):Schütz was a German composer and organist, generally regarded as the most important German composer before Johann Sebastian Bach, as well as one of the most important composers of the 17th…
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