Se mis ojos. (Cap. 4)
El primer día no fue especialmente sencillo. Aunque casi todo mi horario y el de Junhong coincidían, había cambios de clase en los que no le daba tiempo a venir del edificio en el que estuviera para acompañarme a la siguiente clase. Pero por suerte a segunda hora, una chica de voz chillona que se había sentado a mi lado, se ofreció a acompañarme. Me guió como cualquier persona lo haría, agarrando mi brazo y indicándome hacia donde girar. Fui creando en mi mente un plano de los recorridos y sabía que con solo un día más sería capaz de ir por mi misma, o acompañada por alguien pero sin tener que recibir indicaciones a no ser que viniera alguien de frente sin mirar o que hubieran cambiado alguna papelera de sitio.
Al salir de la última clase la chica, que se llamaba Gyu, se ofreció a acompañarme hasta afuera, donde le dije que había quedado con alguien. No había visto a Junhong en todo el día pero como sabíamos que era muy probable que pasara aquello, habíamos quedado en vernos en la puerta principal del campus cuando acabáramos las clases. Estaba bajando unas escaleras cuando oí su voz.
- Cinco escalones.
Me reí, porque Junhong no perdía esa manía de contar los escalones para que pudiera bajarlos o subirlos tranquilamente, lo cual me era bastante útil.
- ¿Zelo?
Di el último paso y fruncí el ceño, quedándome cerca de donde había oído su voz. Quien había dicho aquello último había sido Gyu, y me había dado la sensación de que se lo había dicho a él.
- Gyu...
- ¿O-os conocéis?
Se hizo el silencio y si no hubiera sido por la mano de Gyu que seguía en mi antebrazo, habría pensado que me habían dejado sola.
- Si, nos conocemos bastante bien.
- Tenemos que irnos.
Noté la mano de Junhong en mi hombro y alargué la mano para agarrarme a su chaqueta. Empecé a andar con él, sin darme tiempo a despedirme de Gyu, a quien no oí decir nada más. Junhong cogió mi brazo y me dijo que me sentara en lo que supuse era el asiento de la parada del autobús.
- Gyu y tú... ¿de qué os conocéis?
- No me apetece hablar de ella.
Junhong no solía hablarme de aquella manera, jamás era cortante con nadie, por eso bajé la cabeza y me callé. Lo oí suspirar poco después y sentí como se movía para estar más cerca de mi.
- No deberías juntarte con ella, es que... A mi parecer, no es una buena persona.
- Solo te había preguntado de qué la conocías.
- Es amiga de los chicos a los que conocí el curso pasado, los dos que se han venido a estudiar aquí.
- ¿Ella también estaba allí?
- Si...
Oí como un autobús paraba frente a mi y aunque no sabía si era el que teníamos que coger, tenía tantas ganas de cortar la conversación antes de enterarme de algo que no me gustara que caminé un par de pasos hacia adelante hasta que Junhong me cogió la mano y se subió conmigo al autobús. No la soltó en todo el camino y aunque me preguntaba en que estaba pensando, no pregunté nada y no volvimos a hablar hasta que nos despedimos en la puerta de mi casa.
Gyu volvió a sentarse a mi lado durante todas las clases en las que coincidimos la siguiente semana. Había empezado a reconocer su olor, así que ya ni siquiera tenía que decirme nada para que supiera que estaba allí. Era agradable, buena conmigo, pero en ciertas ocasiones su tono me mosqueaba. No era por nada en concreto, quizás era solo que me estaba dejando influenciar por lo que había dicho Junhong. Sus palabras retumbaban en mi cabeza. Junhong no era una de esas personas que juzgaban a los demás sin conocerlos. Precisamente, eso era algo que admiraba de él, nunca tenía prejuicios. Por eso no dejaba de preguntarme que podría haber pasado entre ellos para que Junhong la considerara una mala persona.
Empecé a darme cuenta de que Junhong había empezado a buscarme más. Me lo encontraba por los pasillos entre clase y clase más a menudo que de costumbre y los días que comía allí porque tenía alguna clase después del mediodía, Junhong aparecía de la nada en el comedor. Y siempre pasaba lo mismo. Gyu estaba pegada a mi a todas horas pero cuando notaba que Junhong estaba junto a nosotros, porque después de tantos años ni siquiera necesitaba olerlo o tocarlo para saber que estaba allí, de repente un incómodo silencio me rodeaba y a los pocos segundos, Gyu desaparecía sin más.
Sin embargo el siguiente viernes, Junhong no apareció a la hora de comer y Gyu se quedó conmigo, aunque le dije que no tenía porqué hacerlo, podía manejarme sola con todo. Oí algunos folios mientras terminaba de comer y supuse que estaba aprovechando para ordenar sus apuntes o preparando algo para la siguiente clase.
- ¿Qué os traéis Zelo y tú?
- Junhong.
- Bueno, para mi es Zelo, supongo que conocemos a personas distintas.
Otra vez estaba ahí, ese tono que tanto me mosqueaba. Me daba la sensación de que en ocasiones, Gyu solo fingía e intentaba callarse cosas que se moría por decir. Supuse que aquella pregunta era una de esas cosas.
- Junhong no es así, no tiene dos caras, así que no lo creo.
La ligera tensión que había en el aire pareció desvanecerse. La oí suspirar, aunque fue algo casi inaudible y me calmé, relajando mis hombros aunque hasta ese momento no me había dado cuenta de lo encogidos que los tenía.
- ¿Lo conoces bien?
- Nos conocemos desde pequeños así que considero que si, es la persona a la que mejor conozco.
- Consideras...
- ¿Por qué no me dices lo que quieras soltar de una vez en lugar de dar tantos rodeos?
Juro que en la vida alguien que no fuera mi madre había conseguido alterarme, pero ella me estaba poniendo de los nervios. No sabía que estaría haciendo ella, que expresión tendría después de haberle dicho aquello, pero esperé a que respondiera.
- No se si sabes lo que Zelo va diciendo de ti, es solo eso. Me da pena que sigas viviendo engañada de esa manera.
Apreté mis puños, sin importarme la cara que pudiera tener en ese momento. Pena.
- Oye, en serio, suéltalo.
- Zelo nos habló de ti una vez, de su amiguita la ciega.












