Aveces nos hipnotiza la maldita costumbre, amando a ciegas en esta rutina y seguirnos mintiendo mirándonos a la cara, te digo la verdad yo si tengo miedo ya nuestro amor será al algo pasajero, pero siendo te sincera aquí no queda más, ya no hay fuerza para luchar, los días se nos van sin escuchar ni una sola palabra, ya no hay que disimular, se acabó el fuego que encendía este amor, se acabó esa magia que nos envolvía, y tanto que te amaba, de ese amor que quemaba no quedan ni cenizas, ya la llama se apago. Ya ni Nos miramos ni jugamos ya no usábamos esas bobas voces ya ni nos reímos, ya ni por cortesía nos hablamos, ya ni siquiera nos llamamos, ni envejecer como una vez soñamos. Por mucho tiempo lo quisimos ocultar sin que quedará nada, ya no tenemos la ilusión de luchar, ni compartir el café por las mañanas, los días ya pasaron no hay porque disimular como si nada aquí pasará, esa llama que encendía este amor. Amor hay que dejar a un lado la agonía para ya no vivir ese incómodo silencio todos los días, no es culpa tuya ni tampoco culpa mía de que nos serviría intentarlo, si sabemos que no funcionaria, si aún estando tu a mi lado no sentía tu compañía, dime desde cuando aparentamos que nos amamos por un amor vacío por cual luchamos, si aquí cada quien ya esta por su lado, que triste quisimos encender la llama pero ya no queda nada...